miércoles, 28 de octubre de 2009

Poemas anteriores (II)



Poemas publicados en el 2005 por la Editorial De los cuatro vientos, en un antología.
Anteriores a los libros. 




Balanceo

Sentada en el balanceo de un tren
entre voces sin sonido
traigo una curva de tiempo en la espalda,
la  imagen quieta  de  una mano pequeña,
una perpleja oscuridad.

Alguien preguntó
con cuántas piedras se puede hacer un puente

afuera el cielo oprime el pensamiento de los que aguardan
y yo deslizo mi mano por el hierro frío de una palanca
con que se apaga el mundo.


Distancia insalvable

En las líneas multiplicadas de esta mano
están las dudas que nadie alcanza a ver,
palpo su extraña textura
los huesos ciegos que me persisten.

Voy lejos, tan distante
por una avenida en un auto silencioso.
Acepto con tristeza lo que tengo
el duelo de un cartel de neón
como una  lejana voz que me llama.

Adentro, donde el estómago aletea
y algo prepara el sueño 
llevo la empecinada pureza de quien se esconde.


En el extremo

En el extremo de cada meridiano
sostengo el eco de una luna dormida.
Atrás no hay nada,
nada en lo que creí.
La espuma de una traición cae
sobre cada pequeño movimiento
y se  oscurece la mitad iluminada de la tierra.

Podrás esperar el olvido
y  prometer  un cielo esplendoroso
pero debajo, en el río mueren los peces
y alguien se ahoga sin poder gritar.



En un cajón

Escribo y cada frase se nutre de sí misma.
Las palabras
caen como perlas de un collar roto
en esta tarde, y sé

que en un cajón que no abro
están todas las mañanas en que te vi
la helada del invierno en una esquina
la ventana en la cual ya no dormías.

Detrás, en un tiempo inalterable
donde tu pelo crece
está el color naranja de un vaso largo
en una tibia opacidad donde ya grande
ya con lunas y parques y techos ajenos
algo aprendí que nadie había dicho

(una catarata exuberante que ahora vuelve
entre la niebla de todos los recuerdos)

Escribo y las palabras
son el silbido de un tren que pasa.
Guardo en algún sitio las hojas que me diste
y detrás de esta supuesta transparencia recuerdo
que siempre subsiste una promesa donde buscarnos.



Fatiga


Ahora baja esta nube,
la forma deforme en que camino
la interna fatiga de este caos.

No recuerdo otras tardes,
apenas el deseo traspasando un rictus.

(Quién dijo la violencia
si puedo aproximar tan tenuemente
el filo con que hiero)


Alegría

Solo al mirar el rostro de tanta oscuridad
logro sentir que algo me empuja hacia la luz.
Un animal  sin pensamientos
algo sordo que viene de un sitio vacío
para afirmarme en el sitio que niego.

En el olvido de tanta imposibilidad
está el caos cotidiano donde nada discrimino
y muere incluso lo que puedo crear.
Pero cuando en la noche o en la quietud de la casa
cierro los ojos por un instante
para ir a una oscuridad  donde nace el movimiento
puedo palpar el sentido de cada segundo
y de ese vértigo ingobernable que es un túnel
donde la voz  me quitaron
nace un escandaloso deseo de alegría.



Ana Lafferranderie
2005