lunes, 12 de agosto de 2013

Volcar la cuna en Montevideo

Texto de presentación de Volcar la cuna por Claudia Magliano.
Fundación Unión, Plaza Independencia, Montevideo.
 Jueves 8 de agosto de 2013.


“Se puede estar en la memoria, ser antiguo.” Con esta certeza del recuerdo como morada, como lugar habitable comienza este libro que, a lo largo de los poemas que lo integran, se instalará en un presente que habitará en el recuerdo a la vez que lo que hoy está siendo se volverá también leyenda “y todo lo que vino será una saga”.  Así el presente y el futuro se tornan en la construcción del pasado “ocasiona un devenir que apenas ve”.
Ahora bien, el (los) recuerdos(s) que transita estos poemas  es el  de los gestos cotidianos, del ámbito doméstico, esos gestos acaso invisibles que son al fin los que siembran la historia futura “un gesto atávico, girar la cuchara en el líquido denso”. Se trata de la épica de lo que  acontece en el espacio íntimo de una existencia  que se sugiere femenina y anónima: “cocinaste para que vuelvan, que los traiga de regreso una apetencia”.
En Volcar la cuna el yo que expresa el poema repite muchas veces el gesto aquel, el que fue, para actualizarlo, para regresarlo al hoy “Pasé de repente a la casa de la abuela, donde ahora miro la altura de la mesa y me estiro para llegar a ver titilar el candil”. El cuerpo retomando la pequeña estatura de la infancia para vivificar el pasado a través de la poesía que es la que construye ese puente hacia lo que fue, para que hoy sea nuevamente.
Si bien no puede explicarse que lo que ya no es materia tangible aun persista “si el tiempo es un puente inmaterial entre nosotros ¿cómo se explica que pueda oir tu quejido?” y se tenga la conciencia del fin de lo material “sé que soy materia que se apaga”, este “volver a pasar por el corazón” es lo que salva “Estás para evitar que la noche sea noche y yo recuerde que este día termina”.
Hay también en estos poemas la presencia de la soledad, esa soledad absoluta que es a veces el recuerdo, soledad en tanto pertenece solo al yo y es intransferible,  única “vive sola en la casa de la infancia”, pero que mediante el poema logra salirse de sí. Entonces la circunstancia de este yo que enuncia pasa a ser compartida en el lector con sus propios recuerdos. ¿Quién no ha vuelto a  habitar la casa de la infancia? Es así como la poesía logra que la experiencia particular se vuelva universal y es allí también donde “esta voz que desborda volverá a otros para hablar de sí”.
Pero no todo es recuerdo intacto, por eso la urgencia del poema para reconstruirlo porque también “la piedra de la casa se desgasta” porque también se “sostiene la frágil duración de las alas, el cuerpo en evaporación”. Como si la palabra no bastara para contener el recuerdo “vuelca la cuna y libera el espacio”. Entonces el espacio aquel, ya libre, pasa a ser el interior  “el sonido sin cuerpo de otras voces” y tal vez aparezca allí “ese monstruo brutal agitándose en su interior” que la autora cita en palabras de Virginia Woolf; o en las palabras de la propia autora “soy ajena/un trompo que flota y no gira/ un movimiento agotado en sí mismo/esta forma aturdida que se hace leve/ para olvidar.”
Pero ese olvido instala una nueva voz “mi voz ya es pasado” acaso la misma que mencionamos anteriormente,  esa que “volverá a otros para hablar de sí”. Porque esta voz, este yo que “se hace leve”, permanece en la palabra dicha, aunque libere el recuerdo “desenlazo  lo que se anuda al pecho desde niña./ Dejo ir las ideas que me suspenden.”  Aunque vuelque la cuna, aunque se quede “en el aire como si no estuviera/como si hubiera una forma de existir/ faltando.” Aunque no esté bajo ninguna forma tangible, aun así permanece porque como este yo enuncia en el último poema del libro “tomo partículas que fueron de otros, soy una presencia que se hilvana”.
Tal vez el poema sea entonces  esa presencia que se hilvana, que sale de sí para dejar la huella, el rastro que otros han de seguir para volver a surcar (como un trillo muchas veces recorrido) su propia historia.








Laura Alonso y unas preciosas palabras introductorias

Claudia Magliano presentando amorosamente el libro




Lectura 


Gracias Fundación Unión, amigos y amigas de Montevideo, gente querida de por allá!