lunes, 17 de enero de 2011

La lluvia


Un poema de Claudia Masin, de su libro "La Plenitud", que (si pudiera) hoy leería a mi hijo Emiliano

LA LLUVIA

¿Viste cómo llueve? Llovió así toda la noche
y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras,
aunque fuera en el extremo más inalcanzable
de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía
pareciera que el mundo va a desprenderse de su eje,
pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina
y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden
que lentamente se transforma en armonía.
Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como esa,
a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó:
que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan
arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos
y restos de animales, un desperdicio más lo que hasta entonces
ha sido nuestra historia, los objetos
que confirman que somos seres físicos y no un soplo
filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia
que no se detiene jamás para incluirnos. ¿Soñaste alguna vez,
cuando llega la violencia del aguacero,
con que el río se salga de su cauce para siempre y nos empuje,
soñaste con la noche en que el rayo finalmente nos alcance,
descalzos bajo la luz, como esperando saber algo
que sólo el impacto de una fuerza sobre el cuerpo
podría revelarnos? Pero el rayo no cae, no cayó.
Ese es el mayor desastre que conozco: haber estado al borde,
una noche, de que nos fuera concedida una verdad
extraordinaria, y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya.

Claudia Masin
(La Plenitud, Hilos Editora, 2010)


Fotografía: Las Flores, Uruguay, febrero de 2010

5 comentarios:

laveron dijo...

me pegó...y duro.

besito, ani!

laura

pd:
"y al amanecer darnos cuenta
de que somos los mismos y no sabemos nada
que no supiéramos ya" pffffffffff, pfffffffff

Ana dijo...

Sí,pero habla también de una cierta armonía y sabiduría que ya está en nosotros, conviviendo con los temores, las ansiedades y los anhelos (todo mezclado)
un besote enorme

laveron dijo...

No sé...a mi me entristece, la verdad. Ando muy básica para los comentarios, pero me entristece. De hecho, lo leí y se me ensombreció el día que está bastante soleado.
Recordé muchas cosas. Primero, un poema mío que le dediqué a Lola y a Trilce (Tríptico de lluvia que está por ser) que quiere ser toda esa expectación de la espera de la lluvia y que es de un libro que se desperdigó en otros (Misal de lluvia). Pero más que ese poema en sí, me recuerda ese anhelo que en realidad se impacta frente a un enorme silencio. Una roca, sí, un límite. Y como ando escribiendo involuntariamente sobre encierros, límites, sobre renuncias y asunciones de finitud...no sé, me llegó al tuétano. Últimamente me emociono a cada rato y a estas alturas me pregunto si no andaré medio tecleando pq ya no es sano estar tan abierta.


beso Ana, otra vez!


laura

(el poema que aludí está acá, abajo de mis datos-tiene un par de años, ya-:
http://gustotuyo.com/?p=251)

PD 2: perdón, no es bueno autoreferenciarse. quizás es parte del mismo síntoma.

Ana dijo...

laurita!
está muy bien
gracias por el link
todos andamos medio tecleando, yo ahora, justo, uff

esas asunciones son la vida
que ya sabemos cómo es..

te mando un abrazo grandísimo

buscá en internet el poema "la plenitud" de claudia, que cierra este libro, quizás suavice un poquito esa sensación...

los poemas de claudita tienen ese tono de quien te cuenta al oído una historia cósmica, je, que vos escuchás como un niño con todos los sentidos abiertos, así como vos decís ("estar tan abierta")

yo siento que conectan con lo único y terminante de cada lugar, dan una medida que es tan absoluta como liberadora ..

Ana dijo...

http://cartasdesdeeljardin.blogspot.com/2011/01/la-plenitud-de-claudia-masin.html

link a "La plenitud"