Pequeños textos (por cortos, apropiados para el blog) de un libro irreductible a ellos. Para leer entero. Difícil elegir, sacarlos del conjunto. No expresan parte mínima de lo que es el libro en su diversidad de temas, símbolos, la alternancia de voces, el tipo de discurso de cada personaje . El uso exquisito de la lírica junto con la terminología militante. El filo. El humor. Y el modo de decir cercano, íntimo ("afectivo", alguien bien me apuntó).
"La academia de Piatock", de Alberto Szpunberg. Lo pondría entre lo que más me gustó de lo leído este año, si la palabra "gustar" pudiera expresar algo de lo que me hizo sentir su lectura.
Podría agregar: libro que debe perdurar, que se recorta como obra, que pone claridad con su lúcida mirada. Y libro libre, de esos que un poeta escribe cuando sabe, cuando tiene los recursos para decir lo que quiere, como quiere y no podría atarse ya a ninguna cosa.
Chapeau para don Alberto, que además de todo (y antes) acompaña su escritura con una actitud de la que siempre espero aprender.

REB ARIEH LEIB BEN NAFTULE REPASA EL LIBRO DE LOS DÍAS
Ahora me doy cuenta de que el estallido de la luz y el estallido e la sombra, aunque opuestos, o precisamente por eso, tienen en común un estallido y que entre uno y otro media tan sólo un parpadeo,
pero ayer, viernes por la tarde, aunque me cubrí los ojos con la mano al encender las velas e inclinarme,
sentí que el sol se ponía lentamente en mi corazón como si llevase su tiempo entornar el más largo de mis días:
¿qué es lo que el ojo ve en un parpadeo sino la fugacidad de su mirada?
REB ARIEH LEIB BEN NAFTULE REPASA EL LIBRO DE LAS MIRADAS
Ahora me doy cuenta de que tanto una mota de polvo como la infinitud de la tierra prometida, todo se cuela por el leve parpadeo,
y hasta la tierra que es polvo y la promesa que se hace polvo, todo es un cuerpo extraño e intercepta la luz
y todo por igual llena de lágrimas la pupila hasta limpiarla, pero sólo tras el llanto la visión se aclara.
Cuando el ojo de agua se seca,
hasta el sueño más hermoso conduce a la ceguera.
EL OBRERO DEL VIDRIO ANALIZA LAS CONDICIONES OBJETIVAS DEL MILAGRO DE LA COPA
Piatock y yo hacemos juntos los mismos caminos, tenemos el mismo destino, somos parte del mismo carro, nos salpican los mismos barros, pero "llévame contigo, corramos" oí que me decía Piatock una tarde, y eran versículos del mismo rey que habla conmigo tan claramente como yo relincho con ustedes, y olí la pampa húmeda de golpe y vi todo el trigo hasta juntarse con el cielo y sacudí las crines y alcé mis patas y corcoveé y pateé y grité a mi manera el cantar de los cantares, hasta que oí sobre mi cabeza el restallido del látigo, y mordí la brida, y nunca, carajo, nunca fue tan fuerte el metal, nunca tan duro.
2 comentarios:
Extraordinario! He seleccionado tu página en www.paginasseleccionadas.blogspot.com para recordar siempre estos poemas.
Gracias
Qué bueno Pedro
Una belleza tu blog
Un saludo afectuoso!
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