
Poemas de Daniel Muxica
Las veces que mi padre hizo de mí
I
¿Heredaré yo la casa zodiacal de la muerte de mi padre
o seré su simple inquilino?
La continencia de un gigante, su semen de inundación;
barba reducida a collar su maxila en pecho hundido,
será hilo de una fábula que alguien soñará.
Ya no orino más, palabra de honor.
- me viese en mi pudor-
También, por edad, no sé dónde descargar mis iras más justas.
sin embargo huele a riñón, aguas a purificar,
úrea de soles que fueron,
nombres que pronunciados tranquilizan)
II
Apartado de él, acabo de esquivar la tendida de ese cachetazo
sacudiendo la cabeza como un astrónomo
que pone a salvo su quijada,
su prepucio.
¿Se puede hablar de eyacular en estas condiciones?
Es esquina, un bar a la medida de los huesos,
de buena gana tomaría otro vaso
escuchando el ruido del vino en la garganta.
Escenarios de la luz: una pipa, un gin tonic, un naipe amarillento
sirve de compañía y divierte.
(El diablo no tienta únicamente a los hombres de genio)
III
Nunca pudo evadirme
porque desconocía los límites de mi región.
Busca el lugar aunque no sea el más propicio.
Peligrosa combinación a reloj
que pasa por la ciudad haciendo de mi hora
una bofetada impropia de sonar en un cementerio.
Suponer que no lo hizo
¡Paf!
Suponer haciéndolo)
Eso que no se dice,
eso que no,
es la diferencia
IV
Tengo vientre de varón, alchohol de varón y tabaco del mismo sexo;
pero ya nunca tuve al varón historiado,
al señor de las distintas edades, de las autoridades;
Durante mi ausencia lo escucharía siempre.
-creo, seguro, debo tener amigos en algún sito-.
En la escribanía acabaré con todo tal vez antes del coma,
antes de esto,
por considerarme vivo técnicamente hablando;
con esa sangre que pasó a jubilación.
Aliento que no está y no habría que temblar.
Firmaré la escritura: accesorios de la carne
lo devolveré a la tierra, la única propietaria.
Honor de familia a suprimir
Cosas que saben ya nunca.
La tierra y mi padre:
conoce los placeres de los dos sexos.)
V
Está ahí al igual que yo por un desgarro vaginal:
el viaje, el encuentro, la forma que con otro forma.
Es posible, arbitro, que cada adiós no sea un alejarse,
si no acercarse al objeto deseado
en un encuentro que está más allá del propio objeto.
Pensarme en él (alguien que existe demorado)
VI
Pensarme en un ah.
-el corazón se pone duro pero no es una erección,
desde la matriz empezó a dejar su jadeo.
El tema de Ulda
Dos veces incluida esta decía Ulda para encontrarse
en otro cigarrillo descompuesto
y mucho blablabla detrás del árbol añoso
que murió antes que mi padre
pero que está de pie sin mi padre perdido
ejercitando su canto de antorcha sin reino inmediato
vocinglero alcohol y semen de bestia que persigue
junto a él
padre árbol de alguna especie
también yo dejaré mis días y seré sueño
en la noche de los hombres que me visitan
en la noche de los hombres que no me visitan
sensual contoneo atrás del árbol
atrás de la noche
Daniel Muxica
Nihil Obstat (Tintanueva Ediciones, México, 2005)
Gracias Silvia Dabul que leyó alguno de estos poemas en Fedro
Foto: Lucca, Toscana, Italia.
3 comentarios:
increíbles estos poemas, ana, muy fuertes realmente.
y tu blog está hermoso, tan lleno de color, luz, tan lleno de vida!
el 23 de este mes estaré en buenos aires, te escrbo.
que tengas un lindo día.
bs
Paulita linda, muchos besosss
ya te mandé mail
hola, me gusto sus poemas de chiapa de corzo, chiapas. envieme otros poemas.. rayados_chiapanecas@hotmail.com victor
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