domingo, 2 de agosto de 2009

Il y a longtemps que je t´aime


"Hace mucho tiempo que te quiero". La vimos anoche. Es verdad que al guión le falta rigor y verosimilitud; con pena (porque la película encanta por otros aspectos, literalmente) hay que admitir que tiene su sesgo tramposo, la historia se manipula en pos de sostener el misterio. Aún así, vale la pena verla.
Por la temática,  las actuaciones son tan ajustadas,  llenas de matices. Una situación relajada donde se vive por un instante el sentimiento de comunión/compartir - que da placer y libera- da lugar de modo inmediato al silencio tenso que alguien ocupa rápidamente por incomodidad. Los personajes se exceden en preguntas y comentarios, otras veces cobran presencia al callar. Se mueven con tanta naturalidad que uno entra a esa cocina donde el padre le saca la tostada a la hija porque está apurado y la niña se queja, mientras alguien no sabe donde pararse porque siente que estorba (no allí, sino en todas partes). Hasta las niñas -en este caso- son niñas reales, con todos los ingredientes propios de la edad y actúan bien.
Las emociones no se subrayan pero están en todo: en los gestos, la respiración, lo crispado o lo suave de algunos movimientos. En el ambiente, el modo en que se ven y se tocan los objetos.
Ojalá este director pueda en otra ocasión darle menor relevancia al secreto/misterio/ efecto y valorizar la historia cuando en sí misma es potente, interesante, prescindiendo de omisiones poco creíbles, elegidas para lograr sorpresa.

Post peli, La clac (sobre Avenida de Mayo, que estaba hermosa). Súper recomendable para ir a comer. Fuimos varias veces desde que me la mencionó Flor, porque su hermana (Verónica Walfisch) cantó (creo) en el teatro del subsuelo. Una vez más, no tenía la cámara para retratar alguno de sus rinconcitos, pero ya volveremos y se cumplirá.
Fin de este (inusitado) reporte de sábado.