lunes, 13 de abril de 2009

Carta de Rafaela


Un poema de Laura Chalar


Carta de Rafaela, 1809

Esposo mío,
por la apreciada que nos mandaste del Polanco

he sabido que vas por la campaña
y pasando grandes trabajos por las gentes.

Dios te los compense, y en hacer
de cada honesto oriental un hijo tuyo

derrame bálsamo sobre el dolor
de la muerte de tus niñas.

La herida que sangra en mí,
que hace de mí la herida,
no ha de cerrarse.

Aquí no estamos tan pobres,
gracias a los socorros que nos mandas

y al cuidado de mi querida madre.

Pero yo siempre tengo frío.

Algunos días están llenos de voces.
Formas fantásticas me siguen por los cuartos.

Las risas de Eulalia y Petronita
tiran de mis faldas, y silba en torno a mí un viento malevo
como el que corta al vuelo tu caballo.

Después, todo es un gran vacío negro
que se traga hasta el aire mismo de esta casa.

En las noches, se me esconden las palabras
a la luz del candil.

Se me espesa de gritos la garganta
pero no puedo acordarme de tu nombre.

Cuándo habrás de volver, Josef, Josef,
para abrazar a tu prima-esposa Rafaela,

para vencer las sombras que la envuelven.


Laura Chalar


(Rafaela Rosalía Villagrán: esposa y prima de José Gervasio Artigas)

Imágenes: Carbonillas de José Luis Zorrilla de San Martín retratando a José Artigas en sus distintas edades. Las realizó partiendo del retrato que Alfredo Demersay le hizo a Artigas en Paraguay, a los 76 años, durante su exilio.