miércoles, 1 de octubre de 2008

Tibias largas


Marina Serrano presentó ayer "La diástasis de las tibias largas".
Le di sólo una primera lectura. Pero eso, sumado a lo que escuché, me bastó para certificar la evolución de esa voz original que asume un nuevo despliegue, sin complejos.
Soltura en el lenguaje, un decir intenso afirmado en la singularidad. Fluir entre territorios diversos, siempre desde lo íntimo; un lugar de extrema implicación que se sostiene con admirable equilibrio. La convivencia del lenguaje coloquial con un lenguaje técnico que (como gran hallazgo) colabora en vehiculizar la emoción. La interioridad que es orgánica y es emocional, es del cuerpo y sus fragmentos, del sentir y sus derivaciones.

Aquí, el último poema del libro, que Marinita leyó en la presentación.

Martillado

Martillé bajo un orden simbólico
para comprender el amor;
no mi amor animal
no mi amor vegetal
no mi amor de piedra entre las piedras.

Descargué la cabeza pesada
sobre las formas que me resultaban conocidas
pero parecían transformarse o perder partes
y sin que pudiera darme cuenta
se tornaban invisibles.

Volví al agua
me desparramé entre partículas fundamentales
y el resto
se unió al amor de las piedras
que descansan sobre piedras, y al amor vegetal
animal, de tibias largas
y estos con otros amores incorpóreos
que flotaban en el logaritmo, los fractales, el olvido
el mundo extinto, las historias
y aquellas totalidades
se encontraban incluidas en otras
hasta convertir a la creación
en algo infinitamente pequeño.

He muerto.
Nada me sobrevive, a excepción
de mí misma.

Marina Serrano


Debería haber sido más clara, debería haber dicho que me cautivó y deslumbró, que está entre los libros que más me han impactado este año... pero estas apreciaciones apasionadas uno las deja para los insterticios, las posdatas, los comentarios entre amigos; quizá por pudor, por temor a caer en excesos o en subrayados que el texto no necesita.
Sea como sea, todo eso es, en verdad, lo primero...