jueves, 14 de agosto de 2008

Paul


Lo vi por primera vez en La gata sobre el tejado de zinc.  Era chica (nueve, diez años?)  y me impactó su personaje, pegado a la muleta y al vaso,  tomado por ese resentimiento.  Le miré la belleza delicada, el cuerpo algo desgarbado,  el gesto natural de la boca que le da cierta vulgaridad a su refinamiento.
Después lo fui descubriendo como actor. Me gustó además que estuviera  fuera de lo snob, valioso para alguien que tenía todo para jugar a hacerse el divo.
Envejeció dignamente. Se habla de él como un buen tipo; se conoce el  uso solidario que le da al dinero que obtiene de su compañía de alimentos y la falta de "autobombo" que hace en relación a eso.
Ayer vi que una compañera de trabajo tenía una foto de él en la pc,  estuvimos comentando exactamente estas cosas y  hoy leo en el diario que está en una fase terminal de un cáncer de pulmón,  que quiso abandonar el hospital para morir en su cabaña, dentro del campamento que creó para niños con enfermedades graves.
Antes de ver el diario había leído un ratito "Hospital Británico", eso encadenó con esta noticia y me dieron ganas de escribir sobre él ahora, que está  respirando y - quiero creer - gozando aún  alguna cosa de la vida.