domingo, 20 de julio de 2008

Su pueblo y el mío


Miguel Hernández

Fotografía de archivo. El País de Madrid.


El día del amigo me hizo recordar su poema Elegía, escrito para Ramón Sijé, que leí por primera vez siendo muy chica.

La imagen de su encierro y su enfermedad en la cárcel me persiguió mucho tiempo. Lo vi y lo sigo viendo, con sus cabras en Orihuela, leyendo a Góngora en la biblioteca del pueblo; lo vi soldado, padre, lo vi en la cárcel. Lo rescaté. De ahí salió mi poema "Tu pastora", por él y para él.


Tu pastora

Tu cueva hace zanja en mi descanso
siembra tierra en los párpados.
Desvelada, lamo tus cabras
disuelvo el metal de tu voz
o me afilio a tu pez de barrotes.
Traspaso cal, acomodo
tu nuca sudorosa y soy clara
en tu piel de noche
pastora invertida que suelta
pájaros y come
pan de tu pecho.

Ana Lafferranderie


ELEGIA A RAMÓN SIJÉ

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como de rayo Ramón Sijé, a quien
tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte .

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas...
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


Miguel Hernández


(10 de enero de 1936)

8 comentarios:

Magdalena dijo...

Hola, Ana, es increíble que justo hoy leí este poema tuyo por primera vez, pero no acá sino en Las Elecciones Afectivas (y anoche había publicado el de Katerina y las cabras en La Daga). Lindos misterios pastoriles...
Un abrazo.

Ana dijo...

Hola magda!!!
jaja, sabes que yo despues que leí el de katerina pensé, que obsesion con las cabras!!!
Pero el de katerina es del año pasado y este otro tiene su primera versión hace más de diez años, con una reformulación hace cuatro años, mas o menos
Gracias por subir mi poema a tu daga!!!!
muchos, muchos besos

Amigo anónimo, saludos con brisa sonora de playa Honda a la madrugada, cielo abierto, olor a roca y musgo

Ana dijo...

uy, acabo de entrar a tu daga y encima ese poema de pessoa, mínimo, puro contraste y maravilloso: "no soy nada, nunca seré nada/ no puede querer ser nada//
aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo"
que hermoso
miles de besos!

magdalena dijo...

Siguiendo con nuestros parentescos, yo también he escrito sobre cabras, cabritos y cabríos: ¡es que son bichos de lo más literarios! En cuanto al poema de Pessoa, sí, es maravilloso. En realidad es más largo, ése es sólo el comienzo. Va otro pedacito: "Tiré fuera la máscara y dormí en el vestuario/ como un perro tolerado por la gerencia".
Besotes.

Anónimo dijo...

Umbrio por la pena
casi bruno
por que la pena tizna
cuando estalla
donde yo no me hayo
no se haya
hombre más apenado
que ninguno"
salen de memoria estos versos q creo son asi leídos en las primeras lecturas la extricta sintesis de la palabra
gracias por traerlo a su pueblo y al mío
Pablo Queralt
saludos ana

Ana dijo...

Hola Pablo!
Que bueno que pases por aquí
Te mando un abrazo grandote

Y un nuevo abrazo para Magada

Malen dijo...

Gracias de nuevo!!! Siempre me quedo muda cuando paso por aca, pero ahora es un nudo en la garganta. Un besote grande y feliz dia!

Ana dijo...

Preciosa!!!, qué lindo tu airecito parisino-mendocino.. se siente tibio y fresco
besos muchos