lunes, 21 de julio de 2008

Desde que echaron

Poema de Eduardo Ainbinder, que me deslumbra y elijo entre muchos.
Está en su libro "Con gusano" (Interzona, 2007) ; es parte de la serie "Carreras tras la fealdad" (1995-1996)


Desde que echaron
a rodar la bola: pelota cuadrada,
su única travesía ha sido rebotar de pared a pared
en su infierno privado
donde vivió una eternidad cautivo, flagelándose.
Sin embargo, un infierno privado
nunca estuvo confinado a una sola habitación;
más se parece a una caravana extendiéndose
de confín a confín,
a una contramarcha que mil veces se cruza
con la marcha del mundo
para volver, con malas noticias del mundo,
al cuarto que le es propio: la mente que lo engendró
y ser ahí reconcentrado contrapunto
equivalente a una ratonera precedida por un jardín;
si es que un jardín puede anteceder a una ratonera
y un ratón, atareado, chocándose con tallos y espinas,
atravesarlo como a un paraíso incomprendido
y que esa sea su única travesía terrenal,
si es que una mente puede desprenderse
de las imágenes de su infierno privado;
como el paraíso expulsa al salvaje,
o el infierno rechaza al beato.