Lo que pasa
Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche, en la
tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las
sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo como
un fuego, y me destruyes, me construyes, eres oscura como
la luz.
Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche, en la
tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las
sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo como
un fuego, y me destruyes, me construyes, eres oscura como
la luz.
Juan Gelman
Fotografía: La gata sobre el tejado de zinc. Richard Brooks (1958).

4 comentarios:
Todo eso, y mucho más. Y mucho más es también lo recibido.
TAMV
V.L.
Buenassss, como le va la vida
Le dejo un beso. Lindisimo este poem
laurita, hola!!; sisi, todo tiene una motivación
veris, la vida va bien, algo recargada como suele ser, pero bien; te extraño!
VL: así son las mañanas de este mundo y así la oscuridad en medio de la luz TACTMCYMC
Gelman, tan esencial y sutil para decir las cosas. Excelente.
Saludos...
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