lunes, 28 de abril de 2008

El verbo conocer


Poemas de distintas épocas de Mónica Carozzi, querida poeta con quien compartimos hace unos años el taller de Irene Gruss junto a otros amigos (Caro Esses, Flor, Mercedes Araujo, Vero Laurino, Alejandro Castro...).

El verbo conocer

Me desconozco. Descanso y es mejor así. Sin apuro. Todo va y viene. Y yo también. Me saco de la galera cada vez. Mi cuerpo va saliendo de mi boca y hay un auto que marcha sin chofer.
Todo se vuelve azul. Sin el telón de fondo no hay camino. Y es mejor así. Líneas, puntos, manías.
Un sopor de azulejos que crecen en la selva.
Una hamaca sin viento.
Sabores, hilachas, desvencijos.
Saludos.
No hay manos, no hay espaldas.
Nadie sostiene nada.
Y es mejor así.

(1996)


De los cafés

I


Todavía hay sol afuera
y la historia que está por empezar
sigue siendo poema en sus contornos.
En el café,
zumbidos
carraspeos
sillas de caño
ventanas herméticas.
Tanto no pasar nada
que la nada
pasa de nuevo hoy,
inventariada.

II

Elijo los cafés
los nombres singulares
la madera
y el mármol a la antigua.
Celebro
los aromas.
Nadie sabe de mí
entonces
yo sí sé.

III

Cada mañana
tiro del hilo gris:
anudado, tenso,
a veces,
subo yo.

(1999)


Debajo de la pila
de huesos
¿cómo no nos van a doler
los pies?
y el cuello
tanto diente apretado
debajo
de la pila
sin comerla ni beberla.

Debajo de la pila de huesos
no hay sitio a donde ir
la puerta estrecha
el paso lento
el movimiento torpe.

Debajo de la pila de huesos
no se sangra
la suerte está echada
en las articulaciones.

De pie
se acomoda la noche
entonces perfuma,
espera
un gesto por venir.

(2006)


Cuarto propio

Visto y considerando que esta es
mi casa
la que tiene
mi olor a flan casero y a arroz con leche
mi lámina de Torres García comprada en
mi viaje a Montevideo
mis discos de Tanturi y Campos
mis ollas, las de siempre,
el piano de Fernanda
la tele de Marina
mi silencio

qué pasaría si subieras
miraras mi ventana
leyeras mis poemas
allí
con esa luz
y tocaras las sábanas.

(2006)


Círculo de luz

A Santa Teresa llegamos
en el Fiat,
después de dos días de camino
con carpas y bolsas de dormir.

El viaje había empezado
en un supermercado de San Telmo,
donde compramos
lo indispensable
y una lata dorada
de dulce de batata.

Nos bañamos en el mar
estoy segura,
conocimos el fuerte
y las playas
hasta Punta del Diablo.

Pero yo me acuerdo
de los días de lluvia
en el auto.
Leíamos
en el asiento de atrás,
Ramón traducía un libro de psicología
o le enseñaba a Fernando
a hacer nudos marineros.

Y más me acuerdo
de las noches
al lado del fuego,
cuando aprendí
a cocinar polenta
cremosa y lentejas
a la manchega.
Hablábamos
de pescadores,
del oficio de escribir
y de una clase de palmeras
que allí llaman yatay.

Cómo nos verían
desde las estrellas.
Cómo se vería
el círculo de luz
desde las estrellas.

Desmedida

Hija,
no acierto con la medida
del agua para la polenta
desde que te fuiste
a vivir sola.
Si hay poco líquido
revuelvo mal
exagero
la fina lluvia
hablo con alguien
por teléfono pongo
el plato en la mesa
mirando a la ventana
y la mezcla se me pega
en el fondo.

Estoy
fuera de tu espejo
y todavía no sé
cuántos recuerdos
entran en un placard.


Milonga en la glorieta

Suena Troilo en la glorieta
de Barrancas
y la milonga gira.
El cielo de siempre
se desliza.

Acá abajo,
sobre las baldosas
yo revivo los tacos
de mis tías
chancleteados
con esmero
y bailo.


Mónica Carozzi


Fotografía de la película "El arco". Kim Ki- duk

lunes, 21 de abril de 2008

En tensión

Fotografía de la película El arco, de Kim Ki-duk
La actriz: Han Yeo-Reum


Dice Kim Ki- duk: "He ilustrado los deseos y las esperanzas de un hombre a través de una muchacha a la que jamás podrá poseer. Aunque también puede verse como una obsesión natural o un instinto básico. Todos tenemos deseos y esperanzas a los que no damos voz porque no pueden expresarse en la época en que vivimos. Quería mostrar hasta qué punto pueden llegar a ser bajos, nobles, maravillosos, tristes y alegres. Quiero vivir en tensión como un arco hasta el día de mi muerte".





Filmografía de Kim Ki-duk

Time (2006)
El arco (2006)
Samaritan girl (2005)
Hierro 3 (2005)
Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera (2004)
Un mal tipo (2001)
La isla (2000)
Breath (Aliento)


viernes, 18 de abril de 2008

En Montevideo...


En Montevideo,
el martes 22 de abril
a las 19 hs.
se presenta la Antología de poesía dominicana y uruguaya del siglo XXI
"PLATA CARIBE"


CANCILLERÍA (Ministerio de Relaciones Exteriores)
Cuareim 1370

miércoles, 16 de abril de 2008

Jueves y viernes: buena poesía



Jueves 17 de abril
21 hs.

LITERATURA VIVA
café literario,

Cátulo Bar
-Scalabrini Ortiz 1687-

Poeta invitado:
Juan García Gayo

MICRÓFONO ABIERTO

* en el transcurso del ciclo, el poeta
y editor Marcos Silver regalará al
libros de poesía de
la editorial El Mono armado.

Invitan: Gerardo Curiá y Lidia Rocha.

Poemas y datos sobre el ciclo su invitado en:
http://www.valknutr.blogspot.com/






Viernes 18 de abril

20 y 30 hs.

La manzana en el gusano

Espacio Cultural Patio Arrabalero

Paraguay 5150


Leen: Teresa Arijón, Paula Jiménez


y Joaquín Oreña.


lunes, 14 de abril de 2008

Cultura pasajera en Rosario


Cultura Pasajera 2008


Inauguración 17 de Abril a las 19.30hs
Galería Pasaje Pam-
- Peatonal Córdoba 954.
Ciudad de Rosario- Santa Fe
Cierre: 30 de junio

Artistas invitados:
Marcelo Villegas interviene El Cubo
Florencia Walfisch interviene La Vitrina

Como proyecto cultural ha promovido durante 4 años el Arte Contemporáneo en la Ciudad de Rosario, acercando al gran público la discusión, el debate y la dinámica que este impulsa.

El año pasado consolidamos Cultura Pasajera y fuimos por más, se creó El Cubo, nuevo e innovador espacio de arte que trabaja con el desafío de su estructura y desde su lugar de gran vidriera, en una Ciudad cada vez más demandante de calidad artística.

Compartiendo espacio físico con El Cubo se montó Trastienda en Bruto, proyecto de Cultura Pasajera que fue éxito en Arte Ba 2006. Trastienda en Bruto, nació en la primera Librería en Rosario sobre fotografía y diseño llamada IMAGINEN TODO, buscando incentivar el Mercado del Arte en la Ciudad de Rosario; hoy 2008 tiene un formato de Bazar caprichoso, elocuente, y variado, donde los artistas rosarinos, y de los alrededores muestran sus “obras de arte” y las venden!!!

La Vitrina, otro de los espacios de exposición, se propone como una suerte de “ventana - mueble” que bien podría pensarse en Diálogo con El Cubo y el entorno. Ambos conforman sin lugar a dudas dos de los espacios más frescos y novedosos de la Ciudad.

Rivoire Marquería presenta este año 2008 su renovado espacio de arte “Emergente”: Ribuar espacio de arte. Este busca promover el Arte Contemporáneo de la Ciudad invitando a los Artistas Emergentes a mostrar sus trabajos, sus obras, sus proyectos de investigación. El espacio Ribuar no encierra la idea de emergente en un concepto cronológico, o estereotipado, sino en la idea de “nacimiento y principio de una cosa”, es con este sentido de lo nuevo, lo no conocido que impulsamos y apoyamos, y por sobretodas las intenciones, difundimos al Arte Contemporáneo en la Ciudad de Rosario. Durante el mes de Abril y mayo expone en Ribuar: Fernando Boris Kriguer, Dibujante Compulsivo.


CULTURA PASAJERA
Contacto: Román Rivoire
Pasaje Pam - Peatonal Córdoba 954
teléfono: 054-0341-4488270
Rosario Santa Fe Argentina

domingo, 13 de abril de 2008

No supiste jugar


"Nosotros dos aún": un poema de Henri Michaux
que Walter Cassara leyó en Fedro.
Es largo y agradecimos que eso no lo hubiese desalentado a leerlo. La intensidad del texto y su deseo de compartirlo generaron un clima de los que no se olvidan.
Cassara leyó la traducción de Silvio Mattoni (Adriana Hidalgo), que yo no tengo.
Esta versión es de Raúl Gustavo Aguirre.


Aire del fuego, no supiste jugar.
Arrojaste sobre mi casa una tela negra. ¿Qué es esta opacidad en todas partes? Es la opacidad que cubrió mi cielo. ¿Qué es este silencio en todas partes? Es el silencio que hizo callar mi canto.

Para esperar me hubiera bastado con un hilo de agua. Pero te lo llevaste todo. El sonido que vibra me fue quitado.

No supiste jugar. Atrapaste las cuerdas. Pero no supiste jugar. Tapiaste todo en seguida. Rompiste el violín. Arrojaste una llama sobre la piel de seda para hacer un horrible pantano de sangre.

El bienestar reía en su alma. Pero era todo mentira. No fue largo el reír.

Ella estaba en un tren que rodaba hacia el mar. Estaba en un huso que hilaba sobre la roca. Se abalanzaba, aunque inmóvil, hacia la serpiente de fuego que iba a consumirla. Y fue allí, de pronto, cuando sorprendió a la confiada, mientras peinaba sus cabellos, contemplando, en el espejo, su felicidad.

Y cuando vio subir esa llama sobre ella, oh...

Al instante, la copa le fue arrancada. Sus manos ya no han sido nada más. Vio como se la apretaba en un rincón. Se detuvo allí arriba como un enorme tema de meditación por resolver antes que nada. Dos segundos más tarde, dos segundos demasiado tarde, huía hacia la ventana, pidiendo socorro.
Toda la llama entonces la rodeó.

Ella se encuentra ahora en una cama, y su sufrimiento sube hasta el cielo, sin encontrar a Dios... y su sufrimiento desciende hasta el fondo del infierno sin hallar al demonio.

El hospital duerme. La quemadura despierta. Su cuerpo, como un parque abandonado...

Defenestrada de sí misma, busca cómo volver a entrar. El vacío por donde deriva no responde a sus movimientos.

Lentamente, en la granja, su trigo arde.

Ciega, a través de la larga barrera del sufrimiento, durante un mes, remonta el río de la vida, natación atroz.
Paciente, en lo innombrable inflado, vuelve a trazar sus formas elegantes, teje de nuevo la camisa de su piel fina. La curación está allí. Mañana cae la última venda. Mañana...

Aire de la sangre, no supiste jugar. Tampoco tú supiste. Arrojaste súbitamente, estúpidamente, tu tonta piedrecilla obstructora a través de una aurora nueva.

Ella ya no encontró lugar en el tiempo. Le fue preciso volverse hacia la muerte.
Apenas si divisó la ruta. Un segundo abrió el abismo. El siguiente la precipitó en él.

Uno se ha quedado confundido de este lado. No ha habido tiempo para decir hasta luego. No ha habido tiempo para una promesa.
Ella había desaparecido del film de esta tierra.

Lou
Lou
Lou, en el retrovisor de un breve instante
Lou ¿no me ves?
Lou, el destino de estar juntos para siempre
en que tenías tanta fe
¿Y bien?
No vas a ser como las otras que ya nunca más hacen una seña,
sumergidas en el silencio.
No, no debe besarte a ti una muerte para separarte de tu amor.
En la pompa horrible
que te espacia hasta yo no sé qué milésima dilusión
buscas aún, nos buscas lugar
Pero tengo miedo
No hemos tomado bastantes precauciones
Debimos haber sido informados mejor,
Alguien me escribe que tú, mártir, velarás ahora por mí.
¡Oh! Lo dudo.
Cuando toco tu fluido tan delicado, persistente en tu cuarto y tus objetos familiares
/que aprieto en mis manos
este fluido tenue al que sería preciso proteger para siempre
Oh lo dudo, dudo y tengo miedo por ti,
impetuosa y frágil, dispuesta a las catástrofes
Con todo, voy a las oficinas en busca de certificados
dilapidando momentos preciosos
que sería preciso emplear antes que nada entre nosotros precipitadamente
mientras tiritas
esperando en tu maravillosa confianza que yo venga a ayudarte a sacarte de allí, pensando "seguramente
/vendrá
Habrá podido tener algún percance pero no tardará
Vendrá, yo lo conozco
No va a dejarme sola
No es posible
No va a dejar sola a su pobre Lou..."

Yo no conocía mi vida. Mi vida pasaba a través de ti. Se había vuelto simple, ese gran asunto complicado. Se había vuelto simple a pesar del dolor.
Tu fragilidad: yo era fuerte cuando se apoyaba en mí.

Dime, ¿es que verdaderamente no nos encontraremos nunca más?


Lou, hablo una lengua muerta, ahora que ya no te hablo. Tus grandes esfuerzos de liana en mí, lo ves, han logrado su fin. ¿Lo ves al menos? Es cierto, tú jamás dudaste. Se necesitaba un ciego como yo, se necesitaba tiempo, tu larga enfermedad, tu belleza, resurgiendo de la debilidad y de las fiebres, se necesitaba esta claridad en ti, esta fe, para horadar por fin la pared de la apariencia de su autonomía.

Tarde lo vi. Tarde lo supe. Tarde, aprendí "juntos" aquello que no parecía estar en mi destino. Pero no demasiado tarde.
Los años han existido para nosotros, no contra nosotros.

Nuestras sombras respiraban juntas. Bajo nosotros, las aguas del río de los acontecimientos corrían casi en silencio.
Nuestras sombras respiraban juntas, y todo estaba por ellas recubierto.

Tuve frío con tu frío. Bebí sorbos de tu dolor. Nos perdemos en el lago de nuestros intercambios.

Rico de un amor inmerecido, rico que se ignoraba con la inconciencia de los poseedores, he perdido ser amado. Mi fortuna ha quebrado en un día.

Árida, mi vida continúa. Pero no me doy cuenta. Mi cuerpo permanece en tu cuerpo delicioso y en mi pecho hay antenas plumosas que me hacen sufrir con el viento del saqueado. La que ya no está se aleja, y su ausencia devoradora me invade y me consume.

Extraño los días de tu sufrimiento atroz en la cama del hospital, cuando yo llegaba por los corredores nauseabundos, atravesados por gemidos, hasta la momia espesa de tu cuerpo vendado y esperaba emerger de pronto, como el "la" de nuestra alianza, tu voz dulce, musical, contenida, resistiendo con valor la fealdad de la desesperación, cuando, a tu vez, escuchabas mis pasos y murmurabas, libre: "Ah, estás allí".
Yo apoyaba mi mano sobre tu rodilla, por encima del sucio cobertor, y todo desaparecía entonces: el hedor, la horrible indecencia del cuerpo tratado como un barril o como un albañal por seres extraños, atareados y recelosos, todo se deslizaba hacia atrás, dejando que nuestros dos fluidos, a través de los remedios, se encontraran de nuevo, se mezclaran en un aturdimiento del corazón, en el colmo de la amargura, en el colmo de la dulzura.
Las enfermeras, el interno, sonreían; tus ojos llenos de fe apagaban los de los otros.

Aquel que está solo, se vuelve de noche contra la pared para hablarte. Sabe lo que te animaba. Viene de compartir el día. Ha mirado con tus ojos. Ha escuchado con tus oídos. Siempre tiene cosas para ti.

¿No me responderás algún día?

Pero tal vez tu persona se ha vuelto como un aire del tiempo de la nieve, que entra por la ventana, que uno cierra, presa de escalofríos o de un malestar precursor del drama, como me ha ocurrido hace algunas semanas. El frío se echó de pronto sobre mis espaldas, yo me cubrí precipitadamente y me volví cuando eras tú quizás y la más cálida que pudieras darte, esperando ser bien recibida; tú, tan lúcida, no podías expresarte de otra manera. Quién sabe si en este mismo momento no esperas, ansiosa, que yo por fin comprenda, y vaya, lejos de la vida donde ya no estás, a reunirme contigo, pobremente, pobremente, es verdad, sin medios, pero nosotros dos aún, nosotros dos...

viernes, 11 de abril de 2008

Chica en el borde

Amy Winehouse: hermosa voz y magnetismo que renueva el soul. Sólo queda esperar que no sucumba a su fragilidad, para poder seguirla.

martes, 8 de abril de 2008

Mercado común

Un par de poemas del excelente libro "Mercado común" de Mercedes Cebrián, escritora española que conocimos en Fedro gracias a Gabriel Reches. El libro podrá conseguirse pronto en Buenos Aires, según me cuenta Mercedes, en librerías especializadas. Es de la editorial "Caballo de Troya".

e

Aquí no se está fundando nada, como mucho
se cambia una bombilla vieja por otra
que no luzca, se limpian unas botas
pero fáciles, negras,
sin cordones.
El paraguas que llevo, si lo elegí plegable
fue para no alejarme mucho de su centro. Equidisto,
parece que calibro, que sopeso el diámetro
y es falso: las medidas ya fueron fijadas
hace tiempo por otros. El pie no crece
más. Aparco entonces el asunto del pie
y el del paraguas.

En vuestras casas dan comienzo los átomos, todo
el aire lo copa vuestra firma
ilegible. Sé que varias personas dependen a diario
de vuestras dimensiones; sé que subsisten
por medio del calor que dejáis
en la ropa: sólo por eso finjo
que milito en la sede de un partido
diáfano. Todo son ventanales
desde donde os observo, desde donde
agradezco que existan
cremalleras (los cordones
me asustan). ¿Os sigue sorprendiendo
que practique
la mitad de bailar?

Aquí no está naciendo nadie, nunca vimos
cómo se abría paso
un verbo tan preciso. No conocemos
a quien lo pronunció en primera
persona. Pasadnos por favor una copia
del llanto típico que se escucha
al principio. Os lo pedimos
porque os vemos capaces de desfibrilar,
de hacer respiraciones boca
a boca, de elaborar proyectos
tan claros como una canción
de cuna.



f

Permanecemos en la ciudad, al menos. El hielo
es transitivo
aquí ―algo que hiela a alguien.
Hielo y granizo
del mismo material que lluvia y nieve.

Aquí envejecemos, aquí se celebran
las citologías. La seducción se practica
con guantes aunque la intensidad
del frío
destruya los microbios.
No paran de vender sandalias
en las zapaterías, los pies de las mujeres
interesan.

El tejado a dos aguas es un bien
necesario en la ciudad del norte; en otras partes
es mera petición
de nieve que no cae. Aquí la nieve dificulta
el acceso, iguala cielo y suelo, y en medio
las viviendas, la risa humana
y la ingeniería.

Todo lo que no es ciudad
confina. Lo que ocurre cerca
de la carretera es siempre
pernicioso, y me refiero a un cerca
muy antiguo, cuando las carreteras
estaban embarradas.
(No hemos tenido suficiente
contacto con el barro. No daremos
respuestas, por tanto, sobre el barro.)
Nos refugiamos
dentro: ya vuelven las radiografías
a adornar las paredes de nuestros
comedores. Es actual la luxación, el tobillo
inflamado, la cabeza del fémur. Hay algo vivo
filtrándose en aquello.

viernes, 4 de abril de 2008

Subir tu rostro



Lo que pasa

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche, en la
tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las
sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo como
un fuego, y me destruyes, me construyes, eres oscura como
la luz.

Juan Gelman
(de El juego en que andamos, 1956-58)



Fotografía: La gata sobre el tejado de zinc. Richard Brooks (1958).

miércoles, 2 de abril de 2008

Ventizca Otoño 2008


Presentación de la VI Edición de la Revista Ventizca
Biblioteca Nacional.
Agüero 2502.
Auditorio Jorge Luis Borges.

Domingo 6 de abril, de 15 a 19 hs.


Vacío caparazón de cigarra:
tal como venimos,
regresamos: desnudos.
Fukaku