viernes, 7 de marzo de 2008

Sincronicidad


Me acordé de Grand Canyon cuando leí: "la gente que pasa al lado de uno, sin mirar, para siempre...". Fue en el blog de Sebas Miguel, junto a una foto donde algunas personas cruzan la calle.
Es una película de Lawrence Kasdan que vi hace más de quince años, un 5 de septiembre de 1992. Lo recuerdo perfectamente porque fue el día del nacimiento de mi sobrino Iván.. Estaba viendo Grand Canyon (conocida con el título más marketinero de: "El corazón de la ciudad") y en el preciso momento en el cual una de las protagonistas encuentra un bebé abandonado - algo particularmente significativo para el personaje- en mi casa sonó el timbre para avisar que "nació Iván". Sentí que esa coincidencia me integraba de algún modo a la trama, a esa estructura coral donde las historias se sincronizan.

La película, en su momento, me atrapó. No sé qué pasaría ahora si volviera a verla pero la sentí inteligente. Con buenos diálogos, un planteo interesante de relaciones y una atmósfera muy lograda: lo opresivo de la ciudad, en este caso Los Angeles.
Hay en la atmósfera algo amenazante ; a la vez algo insuficiente y algo inútil. "En esta ciudad falta aire", dicen los personajes. Helicópteros sobrevuelan hasta el límite de lo urbano. Hay un sentido de la oportunidad y hay un aprendizaje para sortear y seguir. Un padre le enseña a manejar a su hijo. Una mujer revaloriza distancia y acercamiento. Hay desencuentro y hay cercanía, a veces una excesiva proximidad. Hay quienes siguen de largo "para siempre", como en las fotos de Sebas, y hay quienes eligen incorporar al otro porque haberlo encontrado tiene una íntima significación. Necesitan mirarlo para aceptar la repercusión vital de ese encuentro, integrarlo, incluso casi sin conocerlo.

Grand Canyon, como otras películas, instala el tema de la sincronicidad: coincidencias significativas. No se trata de azar. Son coincidencias que se basan en una relación no causal, pero real. Jung lo planteó como una manifestación de lo inconsciente que hace conexión con elementos externos y objetivos. Hay toda una teoría desarrollada en relación a este concepto y yo le huyo al modo en que se extrema hacia cierto determinismo idealista. Pero en la vida cotidiana conozco la sensación de dar con la persona exacta, de toparme con el acontecimiento necesario como si me hubiera estado esperando en absoluta sincronía con mi deseo. O corroborar luego que se ajusta a lo que necesito en un sentido profundo de crisis, de cambio, que no tenía consciente.
Así que cuando veo ese tipo de encuentros y acontecimientos en imagen, en el cine, en una historia, me atraen. Hay varias películas conocidas y seguramente mejores, que se valen de esta sincronicidad. Pero creo (comparando con algunas que recuerdo, como "Magnolia") que en "Grand Canyon" los personajes se plantean más directamente el tema de la elección: ¿ qué hacer frente a esos hechos o encuentros?.
De lo que recuerdo, Max va a cruzar la calle distraídamente y alguien, una desconocida con su gorrita, le toca el hombro y lo salva de que un auto se lo "lleve puesto". Luego la chica apenas gira, sonríe ralentada, un saludo breve y sigue su camino, "para siempre". Cuando aparece Simón, en una situación significativamente parecida, Max no puede dejarlo pasar.
Como le ocurre al personaje, a muchos de mis amigos más queridos los encontré de manera circunstancial: coincidimos brevemente en situaciones particulares. Tengo la certeza de haberlos elegido, de haber decidido propiciar ese vínculo, sabiendo que no había un contexto que lo facilitara.
Y si mucha gente pasa a diario a mi lado, "para siempre", otra suele quedarse en un foco de luz que ilumina esa sincronía, ese momento de coincidencia donde el paso se detiene y uno puede mirarse y elegirse.