lunes, 10 de marzo de 2008

Oriental

Un poema de Thiago Rocca . Lo traje a La Fragua desde Las elecciones afectivas, Uruguay, donde hay otros buenos poemas suyos.

romanía

mientras desayuno en el hotel / colazione libera
inclusa / todas las mañanas veo a un ciego que
me escucha comer / paseando su oscuridad entre
las mesas

sin gafas / lleva los ojos bien apretados / como si
no quisiese ver / como si intentara recuperar algo
entrañablemente escondido

pasea a veces / con las manos en los bolsillos
o tanteando las mesas con la punta de unos dedos
flacos / tiene la edad de sus pensamientos / el pelo
negro llovido sobre la frente / la camisa blanca
y discreta

no es una historia alegre la de este ciego / he oído
cómo lo retan / no llego a comprender bien por qué niñez
lo he visto sentado solo / sumido en una contemplación
oscura y silenciosa / no sé qué cosa busque
entre las mesas / amanteladas de un rosado
pálido que / sin duda / le haría estremecer

tiene la edad de un terrible advenimiento / el pelo
negro incrustado en la sien / la camisa tenue y
modesta / no lleva bastón en mano / conduce
de memoria este destino / porque conoce el hambre
de los turistas indiscretos

(De Los suburbios de dios, 2000)

4 comentarios:

celes dijo...

me gustó
"tiene la edad de un terrible advenimiento", ese verso se me pegó

Ana dijo...

A mí me gusta que está escrito con la distancia justa. Es cálido y al mismo tiempo hay una actitud de observación

Me gusta el cambio sutil con: no es una historia alegre la de este ciego...es como si al decir ajustara, le diera un toquecito de cercanía pero sin dejar de ser observador, genera un efecto muy bueno

Y cómo usa las barras al estilo de Gelman, que en este poema, sobre todo en algunos versos, van muy bien. Un recurso que alguien describió como de "puertas giratorias", que permiten intercalar el orden desplegando más sentidos...

elmonoparlante dijo...

cualquier privación aliviana nuestro barco de posturas pedestal, que nos privan de la honestidad de una carencia frente al espejo...y de una grata modestia. pero en este caso la carencia invalida, y de alguna forma, encarcela. nítida figuración de un poeta que urga en dos sombras unificadas y roza, una tercera.
Linda alegoría de una noche entre los caminitos estrechos y sinuosos de este generoso establecimiento.

Anónimo dijo...

felicitaciones por el premio IMM!!!!

usted es un poeta