jueves, 13 de diciembre de 2007

Esperando a Godot



Esta semana en Bartolomeo, esperamos a Godot, que por supuesto no llegó.
Sí llegaron los abrazados, los dueños de las cámaras, otras poetas; llegó la mesa nutrida junto a la puerta... "Lidita" con sus anotaciones e Inés con su entallada remera negra, el tostado - vaya menú -, el vinito y por supuesto el post lectura, "una constante".


Intermezzo en la puerta (o Enri y sus mentolados)


Al fondo: Grad departe con Zurano


La previa: micrófono abierto

¿Qué fue de Godot? Apenas si nos vamos enterando. Pero el amor es indeleble también en el desconcierto, se emparenta con lo inesperado, se apega a la soltura o al inocente desparpajo.
Tal como dijimos hoy, entre los jazmines y la franela en los libros: qué bueno que alguien nos recuerde que nada es tan serio.