sábado, 29 de diciembre de 2007

El endemoniado


El endemoniado
José Watanabe

Vino el mal y calzó perfectamente
en mí
como una perversa lucidez.

Mis ojos vieron cómo se desata
el rencor
en todas las cosas. Todo
se tuerce
como la boca de la gente, o se agesta
o se va de uno. Se van
la cuchara de mi mesa, mi mesa, mi casa,
las calles, la ciudad, mi patria,
y quedo yo solo
cada día, cerca de los cerdos, abrazado
a esta piedra / que no ama.

Por eso lloro y me revuelco ante ti. Dame
de tu infinito aire de salud.
Cúrame,
pero no totalmente,
déjame un pelo del demonio en la mirada:
el mundo merece sospecha
siempre .



Fotografía de la película "Memorias de una Geisha", que fui a buscar especialmente para este poema. Coincidencia y sorpresa, este interesante actor ("de carácter", que le dicen, pero con tantos matices ), nacido en Niigata/Japón, se llama Ken (también) Watanabe.