miércoles, 26 de diciembre de 2007

Distorsionado


En el tiempo distorsionado de las fiestas, buscando anclar, hacer pie. Mientras brindamos y abrazamos, también sorteamos.
Yo además: muevo, acomodo, traspaso. Y en esas idas y vueltas aparece un querido libro, uno de mis primeros libros de poesía: malas traducciones de Leopardi, con el bellísimo poema El infinito

Fotografía: Enrique Solinas



Acá, la traducción que me mandó Fernando G. Toledo, desde Mendoza (gracias!!).
El infinito


de Giacomo Leopardi


Siempre amado me fue este yermo monte

y este cercado, que por muchas partes

oculta el horizonte a la mirada.

Mas, sentado y mirando, interminables

espacios, más allá, y sobrehumanos

silencios, y una hondísima quietud

mi mente se imagina, casi a punto

del pánico mi alma. Y como el viento

oigo sonar entre estas plantas, ese

infinito silencio yo comparo

con esta voz: lo enterno me recuerda,

las eternas estaciones y la viva

y actual, y su sonido. Así, en esta

inmensidad se anega el pensamiento;

y el naufragar en este mar me es dulce.


Traducción: Horacio Armani.