domingo, 16 de diciembre de 2007

Corriendo al sur

Es domingo, entre libros y murmullo de pestañas.
Quieta en la silla.
O caminando madera transitada.
Entre los almohadones que se reacomodan.
En el silencio que afina preguntas.
Un poema (me) viene a decir: si algo se va, es porque nos ha rozado; lo que hay y se ansía: sólo besa; lo ajeno huye, a su modo, hacia su única presencia.


Corriendo al sur
(Julia Wong)

Le he querido seguir
Como a murmullos del sauce
Que habita en la ribera
Ajena a mi casa

Le he cortejado
Como el gran Merlín
Que habita
En el profundo tiempo del océano

Le he pedido que alumbre
Sus heridas
Abierta a sus vaivenes

He amado su cerebro y
Su humor
Dónde es débil
Dónde domina

He hurgado
En sus museos
Sus manos callosas y sus vicios

He inventado el diámetro
De su barriga
Y la inclinación de su omóplato

He pensado que lleva
El nombre de la felicidad

Se ha ido como una libélula de mi regazo
He buscado una isla
Para caminar descalzo
Le ha cambiado el norte
A la brújula antigua

Se ha ido
Pero ha dejado
Sabor de oleaje y arena virgen
Ha logrado que deje el morir
A las gaviotas
El azufre y la espada de ira en la cocina

Se ha ido
Pero me ha besado

Eso es todo


Cuadro: una vez más Merello, Figura en limones