Es domingo, entre libros y murmullo de pestañas.
Quieta en la silla.
O caminando madera transitada.
Entre los almohadones que se reacomodan.
En el silencio que afina preguntas.
Un poema (me) viene a decir: si algo se va, es porque nos ha rozado; lo que hay y se ansía: sólo besa; lo ajeno huye, a su modo, hacia su única presencia.
Corriendo al sur
(Julia Wong)
Le he querido seguir
Como a murmullos del sauce
Que habita en la ribera
Ajena a mi casa
Le he cortejado
Como el gran Merlín
Que habita
En el profundo tiempo del océano
Le he pedido que alumbre
Sus heridas
Abierta a sus vaivenes
He amado su cerebro y
Su humor
Dónde es débil
Dónde domina
He hurgado
En sus museos
Sus manos callosas y sus vicios
He inventado el diámetro
De su barriga
Y la inclinación de su omóplato
He pensado que lleva
El nombre de la felicidad
Se ha ido como una libélula de mi regazo
He buscado una isla
Para caminar descalzo
Le ha cambiado el norte
A la brújula antigua
Se ha ido
Pero ha dejado
Sabor de oleaje y arena virgen
Ha logrado que deje el morir
A las gaviotas
El azufre y la espada de ira en la cocina
Se ha ido
Pero me ha besado
Eso es todo
Cuadro: una vez más Merello, Figura en limones
Humberto Costantini
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Cacho Álgebra
Trataré de demostrar
que los autos por la avenida Cabildo
ejecutan exactamente
la música de la soledad.
Admitamos
un aséptico bar,
con ...
Hace 16 horas
1 comentarios:
sí, Julia escribe bello.
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