domingo, 4 de noviembre de 2007

Jueves: Sylvester con el orate

Algunos poemas de Santiago Sylvester :


Calle oblicua

Miro hacia el fondo de esta calle oblicua, sigo
mi mirada para ver qué hay al final: y al final
estoy yo hace diez años
preguntando por mí, por
cómo seré con la suma parcial: es decir
ahora.
Al final
de esta calle, yo, haciendo cuentas de lo que vendrá,
cuál será mi opinión, declive
o recompensa.
Y aquí estoy,
el inactual: un sentido que toma un autobús, una angustia
que va de compras, lee una carta y saca fotos,
una inestabilidad metódica que mira hacia adelante: hacia
dentro de diez años
para ver qué seré, cuál es la dirección para llegar allá.
Y al final de esta mirada también estoy yo,
si es que soy yo
ese que mira para ver qué hago por él en este instante en que cruzo la calle
con la doble pregunta que se ahoga
sobre un solo eje.


XIII

No sabe morir, pero es lo mismo.
Siente la raspadura
y piensa es la muerte.
La sospecha lo obliga a precaver,
lo vuelve astuto.

Circula sin emoción, buscando
sólo el alimento,
pero ¿qué hacer si las cosas pierden prodigio,
se achican
cuando se las ve de cerca,
y el hueso también se desmerece?
Inventa historias, hace planes
de huída, simula
un nuevo peso en los omóplatos;
pero no hay apuro: mañana
será el mismo día.

No sabe morir, no sabe
si va a morir, y se aproxima;
busca el hueso, la certeza,
amontonado como una cantidad.


La rótula

De una rótula conozco, sobre todo, la palabra rótula.
No sé qué sabe la rótula de mí, tal vez que hablo solo y
.....duermo de a pedazos,
pero ocurre que nos necesitamos, nos debemos favores, y
.....eso cuenta al hacer el inventario.

Ella es un énfasis entre vocales graves,
yo un peso arbitrario, propenso a caminar sin rumbo.
Ella viene del latín, de boca en boca,
yo vengo de Salta, de tropiezo en tropiezo.
Ella se incrusta como un acorde haciendo fuerza,
yo digo mi opinión: enfermedad sagrada que agradezco a
.....Heráclito.

Y aquí estamos los dos, sin saber el uno
casi nada del otro, pero ambos
capeando el temporal cuando lo premonitorio
habla de una dura década
que ya habrá comenzado,
y el dato de ese cálculo soy yo:
......pieza llena de mañas
......que ha llegado hasta aquí
......gracias a la complicidad de lo que ignora.