De "La familia china".
María del Carmen Colombo
Libros de Tierra firme (1999)
"El mar de la China está encerrado adentro del caracol, entre tus piernas". Eso le dijo a La Mayor el inventor de medias transparentes que vive en la piecita de arriba. Y ella, que es muy impresionable, de noche siente que una víbora de seda se desprende de sus piernas, imantada por el aliento musical del instrumento que el hombre toca como fiera, en su piecita.
La sedosa serpiente soñolienta enrosca los peldaños de la escalera caracol, su talle de odalisca desnuda entre los velos se desliza, y sueña el cacabel en sus tobillos, bambolea el tambor de sus caderas: ábrense los húmedos anillos de la piel, esos poros de pulseras y platillos esos poros babilónicos aúllan el vacío de la selva, horror vacui de la boca, avanza sibilante presa del cazador de su arcaico cuerno que llama a derramar esa abundancia. Sube viscosa, como si la respiración embrionaria del inventor guiara ese concierto, hasta el umbral donde se despereza, taller abierto pared de piel, chorrean espejitos las escamas, elevan su tiara de sudor: desde los senos hasta el sexo despliega la sonámbula serpiente cuando el golpe de una puerta en su cabeza estalla plena la madera y rueda por los peldaños el ánima de media, transparente, cae desde arriba como en un desmayo entre las sábanas espesas del mar de una china que despierta y dónde estoy, quién soy, sí, yo, La Mayor: aquí mi caracol ardiente debajo del kimono matinal y salgo y saludo con respetuosa inclinación el paso, agrio, del señor inventor que dice, entre dientes, como si algo hubiera imaginado: "rajá, turrita, rajá".
Como un violín en su musgosa caparazón, así he vivido dentro de mi bata de seda: cuerpo enfundado en el lujoso estuche de un disfraz. Envuelto en el paisaje del kimono, niño perdido en su propio refugio, obedecí el impulso del regreso, grabado en el tapiz de la memoria. Pero ahora, por puro deseo de metamorfosis, me desprendo de la espumosa máscara de hierba, mariposa excesiva en su teatro de ausencia.
María del Carmen Colombo
Libros de Tierra firme (1999)
"El mar de la China está encerrado adentro del caracol, entre tus piernas". Eso le dijo a La Mayor el inventor de medias transparentes que vive en la piecita de arriba. Y ella, que es muy impresionable, de noche siente que una víbora de seda se desprende de sus piernas, imantada por el aliento musical del instrumento que el hombre toca como fiera, en su piecita.
La sedosa serpiente soñolienta enrosca los peldaños de la escalera caracol, su talle de odalisca desnuda entre los velos se desliza, y sueña el cacabel en sus tobillos, bambolea el tambor de sus caderas: ábrense los húmedos anillos de la piel, esos poros de pulseras y platillos esos poros babilónicos aúllan el vacío de la selva, horror vacui de la boca, avanza sibilante presa del cazador de su arcaico cuerno que llama a derramar esa abundancia. Sube viscosa, como si la respiración embrionaria del inventor guiara ese concierto, hasta el umbral donde se despereza, taller abierto pared de piel, chorrean espejitos las escamas, elevan su tiara de sudor: desde los senos hasta el sexo despliega la sonámbula serpiente cuando el golpe de una puerta en su cabeza estalla plena la madera y rueda por los peldaños el ánima de media, transparente, cae desde arriba como en un desmayo entre las sábanas espesas del mar de una china que despierta y dónde estoy, quién soy, sí, yo, La Mayor: aquí mi caracol ardiente debajo del kimono matinal y salgo y saludo con respetuosa inclinación el paso, agrio, del señor inventor que dice, entre dientes, como si algo hubiera imaginado: "rajá, turrita, rajá".
Como un violín en su musgosa caparazón, así he vivido dentro de mi bata de seda: cuerpo enfundado en el lujoso estuche de un disfraz. Envuelto en el paisaje del kimono, niño perdido en su propio refugio, obedecí el impulso del regreso, grabado en el tapiz de la memoria. Pero ahora, por puro deseo de metamorfosis, me desprendo de la espumosa máscara de hierba, mariposa excesiva en su teatro de ausencia.
7 comentarios:
Si, tal cual, es una belleza. Afortunadamente la versión completa se puede bajar en pdf del blog de María del Carmen
Si, tiene imágenes increíbles.
El primer párrafo que subí me gusta muchísimo, lo leo y releo. Logrado y exacto:
"Y ella, que es muy impresionable... (quién no lo es?, y además no se trata de ser exactamente impresionable... pero por eso mismo está magníficamente elegido)
"de noche siente que una víbora de seda se desprende de sus piernas"
!!!!!
"... imantada por el aliento musical del instrumento que el hombre toca como fiera, en su piecita".
Imposible decirlo mejor
"imantada"
"aliento musical"
"instrumento que el hombre toca como fiera, en su piecita"
uyyy
Amiga jajaja como te gustan este tipo tipo de textos. Y que sutil siempre para comentarlos.
Pero que bien en darles luz Este es barbaro
Te ando extrañando
Bueno, bueno, qué interesante...
Hola a todos!
Merce, te dejé mensajito
Gracias por poner este poema mío!!
Y gracias por los comentarios!!
Ya linkeé tu blog en mi blog del amasijo.
Un abrazo´.
María del Carmen, qué hermosa sorpresa tu visita!
Un abrazo enorme
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