jueves, 15 de noviembre de 2007

Del mismo plato


(Jardín volátil, Antología poética, Sarquís, 2007)


La luz de los amantes

Tengo un perro
Su nombre es el de un héroe sumerio
Gilgamesh
Está muy viejo
Camina con dificultad
La sordera lo ha vuelto huraño y cascarrabias
Sus ojos presagian una cercana muerte
Me muerde No me reconoce
Come a duras penas delicadas papillas
Pero duerme conmigo
Es un raro amante anciano
egoísta y gruñón
enfermo de mezquindad y celos

Se acerca otro verano
pero no habrá otro perro
Artrítico canceroso diabético
Terminará en cualquier momento
y como todo lo amado
lo enterraré en un jardín
donde la eternidad no lo fosilice

Lo que fue amado
quedará para siempre *
junto a la lumbre de los solitarios
a los trastos machacados de olvido
a los huesos de los interdictos
a la penuria de los animales domesticados
Todos serán un mármol duro de roer
como mi perro
que me está mirando con unos ojos de amor
como nadie me ha mirado nunca
y que me seguirá mirando
a través de sus ojos insondables
en la generaciones y degeneraciones
de los mundos
Me da gusto su olor
pues comemos del mismo plato
una comida donde no interviene la sangre
sino la luz de los amantes

* verso de Fosa común, de Alejandro Carrizo


El recuerdo

La cocina era negra y triste en los crepúsculos
Sola entre ollas y cacharros
bajo un techo de hollín
protegida por paredes de color incierto
es una aparición más a la luz del mechero vacilante
Prepara la comida de la noche
desplazándose del fogón de los braseros

El recuerdo nos anida
juega y atormenta y vivifica
dice que los olores persisten para enloquecer a las ratas inmortales
que el tacto melancólico arrasa con los cuerpo detenidos
en la infancia
que el hollín y el pasado son el gusto de la muerte

La mujer
la Rita
grasiento amor
se afana en la cocina
trajina con el asado en olla
No sospecha que la vida es un poema traducido
en el mejor de los casos transcripto
fotografía tomada con cámara lluviosa


Consumación de la raza (fragm.)

Escribo plagas
fortunas adversas
cóndores cavando
los ojos de la noche
escribo carnicerías de truenos
sinfonías desplomadas
en los oscuros pozos del tiempo
escribo con silencios
los dedos embarrados de traiciones
el aire de mis lastimaduras
hiriéndome con palabras
nevadas por la muerte

(...)



Cuadro: Merello, "Plato con nísperos"