domingo, 21 de octubre de 2007

Si me puedes mirar



Si me puedes mirar

Madre: es tu desamparada criatura quien te llama,
quien derriba la noche con un rito y la tira a tus pies como un telón caído
para que no te quedes allí, del otro lado,
donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme
en medio de un muro de fantasmas hechos de arcilla ciega.
Madre: tampoco yo te veo,
porque ahora te cubren las sombras congeladas del menor tiempo y la mayor distancia
y yo no sé buscarte,
acaso porque no supe aprender a perderte.
Pero aquí estoy, sobre mi pedestal partido por el rayo,
vuelta estatua de arena,
puñado de cenizas para que tú me inscribas la señal,
los signos con que habremos de volver a entendernos.
Aquí estoy, con los pies enredados por las raíces de mi sangre en duelo,
sin poder avanzar.
Búscame entonces tú, en medio de este bosque alucinado
donde cada crujido es tu lamento,
donde cada aleteo es un reclamo de exilio que no entiendo:
donde cada cristal de nieve es un fragmento de tu eternidad
y cada resplandor la lámpara que enciendes
para que no me pierda entre las galerías de este mundo.

(...)

Olga Orozco.
Aquí, el poema completo.



Fotografía: "2046", Wong Kar-wei