martes, 30 de octubre de 2007

Puedes llamarme















Cuando feraz tu cuerpo se deshace
en líquidas sustancias,

cuando al amanecer en tu deriva encuentro
fragmentos de mí mismo naufragados
y a tientas vuelvo a entrar en tus entrañas,

en la oscura raíz del sueño siento
con qué puro poder puedes llamarme.


José A. Valente



Fotografía: 2046, Wong Kar-wei

domingo, 28 de octubre de 2007

Esta semana...

EMBAJADA DEL PERÚ

2do. ENCUENTRO POÉTICO PERÚ-ARGENTINA
29, 30 y 31 de octubre de 2007
BUENOS AIRES


LUNES 29 DE OCTUBRE
EMBAJADA DE PERÚ
Av. del Libertador 1728 – 19.20 a 21.30 hs.

Susana Szwarc (ARG)
Renato Sandoval (PER)
Lidia Rocha (ARG)
Luisa F. Lindo (PER)


MARTES 30 DE OCTUBRE
INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO “Joaquín V. González”
Av. Rivadavia 3577 – 19 a 21 hs.

MESA:
E. Foffani (ARG), M. Bernabé (ARG) y J. Zapata (PER)

Renato Sandoval (PER)
Carlos García Montero Protzel (PER)
Julia Wong (PER)


MIÉRCOLES 31 DE OCTUBRE

ESTACIÓN ALÓGENA
Bonpland 1183 – 19.30 a 22 hs.

Cecilia Romana (ARG)
Andrés Kurfist (ARG)
Julia Wong (PER)
Ramiro Vicente (ARG)
Cristian Di Nápoli (ARG)

viernes, 26 de octubre de 2007

Las atmósferas claras de la luna


De "Las inmensas preguntas celestes"
Antonio Cisneros, Visor, 1992

Poemas de la Parte IV
"Drácula
de Bram Stoker"

Introducción a la heroína

Mina Murray, soltera, 24, institutriz
tocada por la luna. Conocida
por sus feas maneras.
Loca de atar, brillante
como un hollejo de uva. Redactora
de cartas. Convencida
que ahora la cordura
es sólo un animal
flaco y pequeño, apachurrado
por el vagón final
de los trenes nocturnos.
Mina Murray, tremenda loba vieja
en plena juventud.
Mujer maravillosa o rata infecta
según los cambios de aire
y las horas de luz.

Carta de Mina Murray a Lucy Westenra
(Earls Court, Londres)

Desperté bajo un cielo de aguanieve. Y sin embargo (tienes que creerme)

hace unas cuantas horas, cuando vine desde Nevern Square para instalarme

en este cafetín de Old Brompton Road (donde ahora te escribo),

al volver la cabeza me topé con los aires de julio desatados

sobre un paisaje tonto pero amable y sin grandes sorpresas.

Las manzanas de la sabiduría, las fresas del amor, las colinas azules y soleadas.

Todo dispuesto como un puente de reses dormidas hasta el mismo horizonte.

Esto fue hace tres horas. Ahora hiela el aire que ocupan las estrellas

más allá de los postes de luz. El aire negro de los lobos obesos y los tristes festines del pastel de riñones.

Alguien ha roto un gran plato de jade en la mesa de al lado y me importa un pepino. Igual que los gobiernos o linajes.

El local (de moda en otros tiempos) es sólo un mausoleo repleto de ballenas a medio destajar y pieles de cordero.

Ese biombo con flores de lavanda le otorga sin embargo un aire pastoril.

Las tinieblas chorrean por los muros como jugo de moras derramado. Es hora de volver.

(Mi rostro es un color sin plantas ni animales. Las atmósferas claras de la luna contienen a la tierra para siempre).


Lucy Westenra se mira al espejo

Acerca el candelabro principal.
Mira qué bella me he puesto para ti.

Mira esta piel, señora, firme y fresca
como la superficie de un estanque.

Un año entero sin probar
adobos o pasteles. Cinco estaciones
sin un grano de sal.

Mírame. Así no desearás nada distinto
a mi cuerpo o mi sombra.
Ni siquiera las noches de verano.

Cierra los ojos. Imagínate ahora
saliendo de la espuma como Venus.

(Salta un salmón)

Mejor abre los ojos otra vez
y búscame en el fondo del espejo.

Más allá de mi cuerpo sin asomo de grasa.
Más allá de los prados azules

donde tus alaridos me despiertan
cuando duermo y te sueño.




Gracias a quien me leyó y prestó estos poemas (con "cierta vibración de adentro hacia afuera", aflojando sus "remaches").

miércoles, 24 de octubre de 2007

Una fe que no puedo imaginar


Poemas de Joaquín Giannuzzi


Mi hija se viste y sale

El perfume nocturno instala su cuerpo
en una segunda perfección de lo natural.
Por la gracia de su vida
la noche comienza y el cuarto iluminado
es una palpitación de joven felino.
Ahora se pone el vestido
con una fe que no puedo imaginar
y un susurro de seda la recorre hasta los pies.
Entonces gira
sobre el eje del espejo, sometida
a la contemplación de un presente absoluto.
El instante se desplaza hacia otro,
un dulce desorden se inmoviliza en torno
hasta que un chasquido de pulseras al cerrarse
anuncia que todas mis opciones están resueltas.
Ella sale del cuarto, ingresa
a una víspera de música incesante
y todo lo que yo no soy la acompaña.


Paisaje urbano

Con mis piernas surcadas
por una especie de fracaso placentero
una perspectiva de huesos lentos,
desde la ventana del bar contemplo esta furiosa esquina
donde los átomos se han enloquecido
y se cruzan interminables ríos de motores.
He aquí el mundo
componiendo una música tan excesivamente humana
que un accidente no modificaría la situación.
Yo bebo una cerveza y me pregunto
si valía la pena, si necesitábamos este tumulto,
si este vértigo de la materia triturada es digno de nuestra fe.
Me pregunto también
si está incubando un orden distinto, una
desconocida naturaleza,
donde puedan instalarse los jardines
que giran prisioneros por mi cerebro irritado.

Una noche de julio

Mi padre está muerto a cambio de nada.
Cuando se le helaron los pies
- uñas torcidas de inmigrante -
yo le debía el universo y algunas blasfemias,
y sólo tenía papeles mojados para cubrirlo.
En una despedida que no valía la pena,
que no estuvo a la altura de los hechos,
una noche de julio de 1955.




Jueves de poesía en Fedro

Los invitamos a un nuevo encuentro del
Ciclo de Poesía en Fedro

En nuestro habitual espacio escucharemos
con enorme placer a los poetas invitados:

Jorge Aulicino, Osvaldo Bossi,
Bárbara Belloc y Gabriela Franco

El encuentro es el Jueves 25 de Octubre a las 20hs
en Fedro, Librería y Espacio Cultural
Carlos Calvo 578 - San Telmo
4300-7551

Coordinan el ciclo:
Florencia Walfisch
Ana Lafferranderie
poesia@fedrosantelmo.com.ar

lunes, 22 de octubre de 2007

Lo que encuentro de su carne

Poemas de Marina Serrano .
De su libro inédito "La diástasis de las tibias largas".
Mención Fondo Nacional de las Artes.


“Un largo abrazo de agua”
Espero que la marcha sea feliz
y espero no volver”
Frida Kahlo


Tengo ganas de llorar, largos abrazos
de ganas de llorar.

No quiero crear razones o explicar
la falta de aire
esta compresión laríngea
el acúmulo de saliva incapaz
de atravesar el desfiladero vulnerable en mi garganta.

El día es interminable.

¿Que puedo hacer mientras lloro?
¿Tirarme al suelo, gritar y no reponerme
hasta que todo se vaya de mí?

Algo esta muriendo, lo sé,
porque no puedo detener
el trismus de los maseteros y la cara escurrida
mientras aprieto la mano y muerdo
lo que encuentro de su carne.

“Un largo abrazo de agua, me nubla para siempre”.



Martillado

Martillé bajo un orden simbólico
para comprender el amor;
no mi amor animal
no mi amor vegetal
no mi amor de piedra entre las piedras.

Descargué la cabeza pesada
sobre las formas que me resultaban conocidas
pero parecían transformarse o perder partes
y sin que pudiera darme cuenta
se tornaban invisibles.

Volví al agua
me desparramé entre partículas fundamentales
y el resto
se unió al amor de las piedras
que descansan sobre piedras, y al amor vegetal
animal, de tibias largas
y estos con otros amores incorpóreos
que flotaban en el logaritmo, los fractales, el olvido,
el mundo extinto, las historias

y aquellas totalidades
se encontraban incluidas en otras
hasta convertir la creación
en algo infinitamente pequeño.

He muerto.
Nada me sobrevive, a excepción
de mi misma.


Inicio de conclusión

El sol cae rápido, la luz dura más.
No quería irme. Ahora, no quiero estar acá.

No siempre mueren cinco terneros juntos
ni se mezcla la hacienda,
no siempre los machos rompen los alambres,
no siempre.
Es hora de cambiar de baquiano.

Espera

Hay un pájaro en la habitación
rebota
el ruido seco contra el vidrio
disminuye conforme la hemorragia
lo desmembra.

Aprieto los dientes hasta que duelen
los golpes se mezclan y me mantienen despierta,
doy mucha pena al animal.

Crepitan humores en mis pulmones,
huestes límbicas rescatan tu olor
y luego
al ver entre ojos abiertos
deambulo
de pared a pared desconcertada.




Dibujo: Romina Cúppari. "Mujer llorando"

domingo, 21 de octubre de 2007

Si me puedes mirar



Si me puedes mirar

Madre: es tu desamparada criatura quien te llama,
quien derriba la noche con un rito y la tira a tus pies como un telón caído
para que no te quedes allí, del otro lado,
donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme
en medio de un muro de fantasmas hechos de arcilla ciega.
Madre: tampoco yo te veo,
porque ahora te cubren las sombras congeladas del menor tiempo y la mayor distancia
y yo no sé buscarte,
acaso porque no supe aprender a perderte.
Pero aquí estoy, sobre mi pedestal partido por el rayo,
vuelta estatua de arena,
puñado de cenizas para que tú me inscribas la señal,
los signos con que habremos de volver a entendernos.
Aquí estoy, con los pies enredados por las raíces de mi sangre en duelo,
sin poder avanzar.
Búscame entonces tú, en medio de este bosque alucinado
donde cada crujido es tu lamento,
donde cada aleteo es un reclamo de exilio que no entiendo:
donde cada cristal de nieve es un fragmento de tu eternidad
y cada resplandor la lámpara que enciendes
para que no me pierda entre las galerías de este mundo.

(...)

Olga Orozco.
Aquí, el poema completo.



Fotografía: "2046", Wong Kar-wei

viernes, 19 de octubre de 2007

El fato del olivo

Fotos de un nuevo encuentro en Io ti amasso
luego de la lectura en "El fato del olivo".








Esta vez, se renovó la concurrencia: estuvieron Susi, Claudia, Florencia, Ana Carolina, Beatriz, María y CRGB, entre otras.

Hubo ausencias notorias provenientes de Garín, Chacarita y Barrio Norte con representación en Rosario.

La pizza: deliciosa. El centímetro: un protagonista, proveniente del maletín de MacGyver, el bolso de Mary Poppins o la cartera de Boyacá (¿quién podría precisarlo?).

Hay quienes parten a México; hay quienes sueltan libros. Hay quienes prefieren amor y quienes celebran su insoslayable y compensatoria irrupción.

Y hay quienes (diría que con una alto nivel de coincidencia, al menos en esa mesa) pueden detenerse en lo que alimenta (además de la pizza con albahaca y jamón).


lunes, 15 de octubre de 2007

Viernes: discreto encanto en Fedro







Fotos de la presentación de
"El discreto encanto de la abogacía", de Laura Chalar:

1) Dani: excelente presentador (toda una sorpresa!)
2) Laurita hablando sobre su libro, muy relajada y contenta
3) Alex Piperno junto a otros asistentes (esto era en la previa).
4) Ella, su sonrisa, Dani, el libro y yo.
5) y 6) parte del público presente

El libro: una edición preciosa.
Muy ricos los sandwichitos, que disfruté en buena compañía.
Un clima lindo, distendido.
Fedro: de fiesta en fiesta.


sábado, 13 de octubre de 2007

Confirmación del paraíso


Alex Piperno tiene (sólo) 22 años. Acaba de editar su libro "Confirmación del paraíso", bajo el sello Artefato, de Montevideo.
Escribe con una equilibrada combinación de frescura y solidez. Versos limpios. Una soltura no subrayada; un escribir honesto, sin imposturas.
El libro tiene una introducción muy interesante a cargo de María Esther Burgueño, y se consigue en Fedro.
Además de poeta, Alex es dibujante y estudia cine.
Coordina, junto a Laura Chalar la curaduría de poesía: "Las elecciones afectivas", de Uruguay.



VIII

Cesárea
hay una barca rota en el desierto
(la describo
porque me hace acordar
a mi madre
fuertes trazos oscuros
un ojo entrecerrado
y una cara de viejo
una caricatura de un viejo agonizando

podrían suponer que se parece mucho
a la muerte
pero no/ se parece
mucho a la muerte)
¿por qué ponés esa cara
qué fue lo que dije ahora?
yo sólo dije que
hay una barca rota en el desierto.

II

hay un rumor de hueco
en las madres que son tela doblada
en las madres
iracundos termómetros
hay un piso de metal de cordones
de insectos repetidos

en cada brillo en la reminiscencia
de estos bolsillos tibios
hay
una mutilación
una trenza que no fue bien cortada
y hay dos hurtos.

IX

yo tenía paraguas para todos
quería que me odiaran
quería deshacerles a cada uno sus ropas
y ahí darles paraguas
como un sol rojo de mí a la gente
paternal
inocente
y decirles tomá
no vayas a enfermarte

está lloviendo de mí a la gente
la gente no se moja

XXI

amenaza

se van a callar todos
cuando hable
con la voz de navaja
obligatoria
se van a callar los ojos
van a salir con palas
al final del domingo
a enterrarse
y van a encontrar caras
conocidas
cada uno en su fila
con todos los papeles
en la mano
acomodando el cuerpo
en la madera muda
y me van a dejar
tranquilo
de una vez.


XXII

un corazón atado
a tres pelos
desborda la pileta

tomo el pelo más largo
y empiezan a caerse
los pocos que conservo
todavía

como un molino tosco
como un pliegue de carne
condenado a la mugre

miro el agua de nuevo
pero las cuerdas negras
se estiraron
considerablemente

saltan
me tumban en el piso
me escupen en la cara
me maldicen

a mí
que los dejé creciendo tantos meses
como quien cuida a un hijo para algo

me atan contra un perchero
me cuelgan como un saco

a mí
desnudo
como un saco

como un cordero viejo
antes de tiempo.

XXVII

la mala fortuna
se arrancaba los brazos
para no ser estorbo
cuando él
precisara abrazarla

pero, terca de ella
su reiterado cuerpo
la carne reemplazada

murió escondiendo brazos
silencios verticales
apoyados
en la pared del sótano.

viernes, 12 de octubre de 2007

Pesadilla




Maitena

jueves, 11 de octubre de 2007

Presentación en Fedro: Laura Chalar



VIERNES 12 de Octubre 19:30 hs.

FIN DE SIGLO y FUNDACIÓN DE CULTURA UNIVERSITARIA
invitan a la presentación del libro

"El discreto encanto de la abogacía"


de Laura Chalar


Un abogado desilusionado con la Justicia decide abandonarlo todo y dedicarse a una bizarra forma de arte. El profesor Lombroso intenta probar sus teorías acerca del temperamento criminal mediante el cráneo de un famoso delincuente. Un "ángel de la guarda" un tanto atípico ayuda a los noveles abogados a dar sus primeros pasos en la profesión. La aparente devoción de un joven docente hacia el catedrático de la materia podría obedecer a razones más oscuras que la afinidad intelectual o la gratitud. A través de estos quince relatos, que conjugan una profunda capacidad de observación con inesperadas incursiones en la fantasía, Laura Chalar realiza un lúcido e irónico retrato del entorno montevideano contemporáneo. Por sus páginas desfilan no sólo abogados y clientes sino también profesores, estudiantes, jueces y –en general– todos los participantes, voluntarios y no tanto, de esa compleja maquinaria social que es el mundo del Derecho. Hombres y mujeres modernos, a veces atormentados y en ocasiones atrapados en un precario punto de equilibrio entre sus ideales y la realidad. Los cuentos de este libro no se limitan a mostrar las distintas facetas (desde las más nobles hasta las más sórdidas) de una profesión tan antigua como vigente: la abogacía, en ellos, funciona como un pretexto para capturar, y mostrar sin compromisos, imágenes del lugar y del momento que habitamos.

Laura Chalar (Montevideo, 1976) obtuvo su título de abogada en el año 2001. Narradora, poeta y crítica literaria, su obra ha sido premiada en varios concursos. Colabora habitualmente con medios culturales en Uruguay, Holanda y el Reino Unido. En 2005, la editorial Artefato publicó su primer libro de poemas, "por así decirlo". Actualmente prepara un nuevo volumen de cuentos, y ha comenzado a trabajar en su primera novela.


Fedro
Libros Discos Arte
Carlos Calvo 578
(54-011) 4300-7551
http://www.fedro.com.ar/

miércoles, 10 de octubre de 2007

Jueves: El orate invita


La zanjita


Poemas de Juan Desiderio


Poema de amor desde la cárcel

Tu carne no cierra
y esta zanja
es un tajo de muerte
tu sombra abierta
en la zanja es
un tajo de muerte
la carne del mundo
y hay un gritón enfermo
hijo de una hermosa gimnasta
un alma que corre
con autos de fuego
en las autopistas de nada
de una zanja.
La carne se cierra
el metal hierve
yo cosía tus manos
con el algodón de mi raza
más dulce
que el terror
a la altura.


Postales de la zanja (uno)

Un viejo de sotana agujereada
sentado en la vereda de la fábrica
de botellas sopladas
tira cáscaras de mandarina
al agua de la zanja.
Pero el cura ciruja ése
pasaba las noches leyendo
el apocalipsis y por las
mañanas a todo el que
pasaba
señalaba
vó te quedá
vó te vá al cielo
vó te quedá.
De noche
un cura sucio
de sotana rota
come mandarina
y tira la cáscara a la zanja.
La zanja se lleva un color
y pudre los zapatos de dios.



Aquí, más poemas de "La zanjita", tan particulares.
Me conmueven y tengo hacia ellos una actitud agradecida. Cuando los leo certifico el valor de nutrirse con mundos poéticos (aparentemente sí pero no tan) distantes de los propios.

Así en la poesía como en la vida

Vox acaba de reeditar "La Zanjita", junto a "Barrio trucho" y "El asesino de Dios".

Sábado en la Biblioteca...















Fotos del sábado en la Biblioteca Nacional. Stand de "Sigamos enamoradas".

La primera: con Serafini, Romana y Serrano
Luego: Bentivegna, Romix
Por último: Solinas, Serrano

martes, 9 de octubre de 2007

Entre pústulas y fiebres

Dos preciosos poemas de Jorge Paolantonio
("Huaco"; Del Dock, 2000)

estampa

Sabadell, 1922

ella no llora se alude en la nevisca
lejano esperpento quemado en los sanjuanes
no tengo miedo
piensa mi madre que para entonces no es mi madre
quiero a mi madre dice seca
(acaba de perderla entre pústulas y fiebres
hospitales abarrotados
desfile de cajones ya sin nombre)

jorobas de hojarasca son monjas que se la llevan

pierda usted cuidado
musitan al padre de la infanta
se la pondremos piadosa y obediente

allí sobre la nieve sucia
acaso una estampa de Teresa de Ávila
y el reverso repitiendo
no tengo miedo no tengo miedo


asunción

asistida por corazones de yeso
baja esa vieja de caderas macizas
regulando
la verdad o consecuencia
de su antigua liviandad

tiene un párpado
más abierto que el otro
para espiar el más allá

ha visto morir gatos y plantas
ha oído al amante cortarse entre ronquidos
ya sabe
que la amistad
se vuelve de humo y obituarios

la ayudan a bajar esa vereda

en el pelo le pesa una flor
coqueta
se la quita
y la deshoja


Cuadro: PS Kroyer "Tarde de verano en Skagen" (1892)


Sigo sin poder respetar la sangría...

sábado, 6 de octubre de 2007

Más poderosos que los reyes

Dos poemas del libro "Los réprobos", de Alejandro Mendez Casariego
Ediciones Patagonia, 2007


Los ascetas

En honor a la negación de todo aquello
que deseábamos, y por lo cual
arrastramos nuestras vidas a este punto
como siguiendo la saliva brillante de un gusano
debemos decir que las cosas
de las que aprendimos a privarnos
mutaron una parte de su esencia:
esa invisible cualidad que les otorga
ser deseadas y remotas.

Cada elemento despreciado
entró en un territorio de penumbras
donde apenas un eco celebró
lo que hubiera sido su existencia fugaz
lo que concierne
a su volumen, peso y forma
mientras el ornamento,
con el cual el ansia vestía
la mísera apariencia de estos íconos
pereció sin remedio.

Fuimos más poderosos que los reyes
porque heredamos
la parte menos codiciada de la tierra
la que nunca sería objeto de disputa
de envidia o de reclamos.


Alquimistas

Sólo hemos sido certeros
en proclamar que todo error posible
sucederá, por lo menos una vez,
en la extensión absoluta del tiempo.

Combinamos elementos, primero al azar,
luego por vagas afinidades
que casi siempre defraudaron, demostrando
que la apariencia es como el sueño
después de un vino mal estacionado
o de un amor que, simulado,
se nos entregó sin voluntad. Nunca debe confiarse
en el parecido vulgar, en lo que el tacto
o el olor insinúan: hay sustancias esquivas
que esconden en pliegues invisibles
sus razones profundas, consistencias
que sometidas a calor o presión no resisten
y ceden su antigua identidad. De esto
dan testimonio nuestras manos estragadas,
nuestra ceguera, nuestra calvicie prematura.

La res universae
no abrió ante nosotros gentilmente sus secretos
no goteó la retina generosa del cielo
su sabia claridad,
ni las vísceras del planeta
nos contaron su historia con simpleza.

Cada puerta que abrimos se cerró tras nosotros.

A nuestros abnegados seguidores
sólo legamos la inquietud, la fatiga
y el insomnio.


viernes, 5 de octubre de 2007

Viernes y sábado: poesía y fiesta

Hoy viernes 5 de octubre, fiesta en Olivos


Celebramos el cumpleaños de Elba Serafini y ella lee poemas de "Dinamarca", que editan en estos días las Enamoradas.


(Feliz cumple, hermosa!!!!)


















Mañana sábado 6 de octubre, encuentro en la Biblioteca Nacional. Sin ser formal - estimo - algo más serio que la fiesta de esta noche.


miércoles, 3 de octubre de 2007

El espía belga


Los tres primeros poemas de la serie

"El espía belga", de Aulicino.

1

Detrás de los anteojos negros viaja un pesquero.
Las manos son gruesas, la corbata distinguida.
Le gusta palpar la seda al vestirse a la mañana.
cuando urde el lazo rápido como un goce súbito
- un trago, una cosa así.
Detrás del pesquero, mira
a esa adolescente con el bauprés por hombro,
las velas al palio como bikini,
sentada frente a él en el subterráneo
rumbo a qué.
Desde esta posición - se dice - desde esta posición
que me he granjeado
de traficante de lanas o aceitunas
bien podría mirar el mundo con otras lentejuelas
y no como el pintor Archimboldo lo hacía:
caras hechas de frutas, animales
y no parecidas a frutas o animales; a la vez la sospecha
de que mi cara está hecha de objetos
que drenan de los sueños: el mango
de una campana, escobillas,
hojas, dientes o ruedas.
Nada terrible a la luz del día,
siniestros sólo porque son nosotros,
la lluvia , el monte, las crisálidas.


2

He viajado, mis sueños tienen luz.
Y sin embargo, vuelvo a este subterráneo.
Aquí hay caras siempre conocidas.
Y son las mismas.
En cambio, conozco las caras que vi en las islas.
No te detengas.
No te detengas.
Viste maderas y botellas flotando en un canal
en una ciudad extraña.
Pero sabías dónde estabas.
Aquí hay luz suficiente y nada tiene nombre.


3

¿Cómo reconocías en cualquier lugar las señas, cómo
las pistas se anudaban hasta llevarte al punto?
¿Había un secreto allí? ¿Todo dispuesto?
Las figuras deslizándose en las calles empedradas.
Un poco de sal caída en una mesa.
Los giros pesados de las aspas de un ventilador.
El tipo que terminaba su cerveza.
La negra que se acercaba a venderte una talla.
La quietud del mar.
Un encuentro en un callejón estrecho.
Presagios de huracán.
Eso era aprehensible, no conocido exactamente,
pero con un sentido que debía a conducir a algo.
De noche enviabas partes que nadie contestó
escritos sobre una mesa de hotel junto a una botella.
De todos modos cumpliste tu trabajo, algo te dice.
Había reflejos sobre grandes hojas y un perro negro.

Jorge Aulicino
de "Almas en movimiento" (1995)


Se puede asumir la posición de un traficante de lanas o aceitunas, con la cara hecha de objetos que drenan los sueños; se puede viajar y que los sueños tengan luz, andar las islas, ver maderas flotando, para luego volver al subterráneo...



Cuadro: Manet. "Hombre con sombrero redondo"

martes, 2 de octubre de 2007

Tu demorado cuerpo


Iluminación

Cómo podría aquí cuando la tarde baja
con fina piel de leopardo hacia
tu demorado cuerpo
no ver tu transparencia.

Enciende sobre el aire
mortal que nos rodea
tu luminosa sombra. En lo recóndito
te das sin terminar de darte y quedo
encendido de ti como respuesta
engendrada de ti desde mi centro.

Quién eres tu, quién soy,
dónde terminan, dime, las fronteras
y en qué extremo
de tu respiración o tu materia
no me respiro dentro de tu aliento.

Que tus manos me hagan para siempre
que las mías te hagan para siempre
y pueda el tenue
soplo de un dios hacer volar
al pájaro de arcilla para siempre.


José Ángel Valente


Cuadro: "Aquella noche". Raul Martínez.