Poemas de "Lo que se nombra". Silvia Dabul. Ediciones en Danza, 2006.
Dulce vocal verde láctea
Ella ha vestido de tafeta verde
los desbordes de carne rigurosa.
Bajo la piel atesora restos
de viscosidades de humo, secuelas
de glucosa. Sé por la aridez del idioma
de su naturaleza cítrica,
y sé, desde que me acunó
en su gruta vasta,
que alguna felicidad es posible
al navegar la lengua
de una teta extensa, lábil,
al hundirse dulcemente en la adiposa
cuerda láctea, alguna felicidad...
inhalar viento verde
que silba en checo antiguo
una walkyria silvestre,
extraviada.
Rutas
Diciembre nos atraviesa
con naves que sobreviven
de mástiles robados
y aún desenredamos
cuerdas tendidas
por tus dioses
no hablemos de tormentas
en parajes arbitrarios
se escucha ruido
de agua niños
en la plaza
devoremos las frutas y los panes
como entonces
cuando para no volar
eludimos señuelos
cantando
hasta la exasperación
Suite en tres movimientos
I – Andante
Cruzamos un puente
de olor ácido
para inclinar
el silencio
a rasgar un borde roto
Invisible
el bulbo latía
su destino
subterráneo
de estallar raíces
como garras
asustadas
II – Agitato assai
Respiraba
con los ojos
detenidos
en una cresta de luz
hasta las pupilas diluidas
pero hundiste
la lengua
en mi estupor
sólo dilato los poros
bebo
de tus tendones
húmedos
III – Adagio sostenuto
La piel al revés
y la palabra
erecta
frotándose
con las manos
llenas de sal
lista para penetrar
veloz
la región más blanda
del extremo
Multiplicación
Próxima a territorio
de murciélagos duerme
entre telones
con una ventana abierta
rigor de oscuridad
ramalazos de agua helada
ni duda
ni estigma
aparecen en la escena
de rodillas desentierra
divide bulbos bajo el sol
desliza las manos por el vestido
palma dorso
hasta dejarlas limpias
dorso
palma
libres de temblor
de toda náusea
Nudos en el agua
Apoya la boca
en el ojo de estaño
el aire es su eje
circuito sin ancla
bosqueja columnas
insufla/retiene
astillas desnudas
de antigua aleación
el aire es un río
fragua sin nodo
soga de viento
para un aria demudada
Un poema de amor
Crece la vara de narciso
entre espejos de una jaula
sin conocer del agua el secreto
sin sospechar
la ceguera de su próxima flor
ni el edípico azar
que podría salvarla
Silvia Dabul
Intensa en la poesía como en la música. Ávida lectora, buena amiga, madre alumbrada, humor bloggero, seriedad en caso de urgencia, muuuucha afectividad, una dosis atractiva de despiste y su especialidad: algunos test relajantes.
La quiero y la admiro. Aprendo de ella. Por esa "gruta vasta" donde la encuentro o porque "diciembre (sin dudas) nos atraviesa". Por sus "ramalazos de agua helada" que bañan el descanso y los "parajes arbitrarios" donde nos encontramos. Por su nuevo libro que me anduvo el día y la mañana con su exquisito regalo de aromas. Por haberla escuchado tocar, (yo) apabullada...


2 comentarios:
Anix, estuviste fetén, fetén,!!! seguí leyendo pebeta...
ja ja, fetén fetén
besos y suerte por sus pagos doña karen
besoss
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