sábado, 1 de septiembre de 2007

Su corazón maduro


Cuando el mundo era enorme
como la antesala de un mundo vacío sin alas ni valles
sin regiones de tierra y sin el aire en el corazón y los ojos
sin tu voz abriéndome el cuerpo como desesperado gesto de vida
en mi vida cuando emborrachaba de ahogo mi corazón maduro y mis
dos tetas
firmes testigos de tu oscuridad que se disuelve
en el tiempo sin su duración sin regiones y sin aire

cuando el mundo era la enorme antesala del mundo
y tu voz se abría paso entre mí como por entre el único
sitio posible aunque
incierto.


El espejo anterior a su rostro. desnuda el recuerdo anterior de lo que tuvo. tiene la presencia en sus manos cargadas de flores. aquello inventa mil formas de lo que espera. en el ruedo, aquello sobrando como identidad y palabra. donde dice aquello debe decir tibio animal nuevo que es capaz de arrancar el dolor gota a gota de su corazón entumorado. donde dice aquello debe decir tibio animal nuevo que la besa hasta arrancar ese cuerpo lentamente. donde dice debe, debe haber un blanco grande; la presencia de lo que no existe. donde dice aquello debe decir: cuerpo de sí misma que renace en el centro de su nombre y la libera. donde dice, debe decir lo que no se consuma, donde dice eso debe decir no eso. donde dice "bésame mucho", debe decir siempre te amé. donde dice escribe debe decir su escribir le pertenece.


Cruza una plaza desnuda. su cuerpo trabaja a favor de la intemperie como su corazón. el hombre bebió de su copa y ella contó las gotas una a una. el recuerdo se hizo húmedo como entonces sus piernas entre los brazos de él: sueltos como en el sueño; llegados al hueso como hace tres párrafos; quebrados sobre la escalera de los siete escalones; crudos como los huevos en la sopa; como los párpados después del alcohol; crudos como crudas las palabras desnudas, como desnudo su cuerpo, como cruel la verdad de nosotros. ellos. cruel la verdad suya.


Florencia Walfisch
"Sopa de ajo y mezcal"


Cuadro: E. Hopper. "Compartimento C, coche 193". Oleo sobre lienzo. (1938)

Florcita tibia. Delicada y suavemente intensa. ¿Temeraria?. Apenas sombría (de sus costados fluctúa luz hacia zonas que atemperan).
Es elástica y abarcativa; tiene la capacidad incrementada de estar presente.
Toda ella piel que está y es, a cada hora, certidumbre. Vibra en sus dudas. Y es, prematuramente, sabia.