domingo, 30 de septiembre de 2007

Poemas familiares

desde Montevideo


Apropié un dolor nuevo
surcador de dominios quietos
hasta poco inertes,
tengo dolores anegados,
que desconocía.
Hay un niño que masticará,
hay un hijo que amarrará
una inexactitud.
Duele una angustia futura,
una inmediata ilustración vacía,
duele con dolor infante,
un nuevo jalón del ramalazo.
Creo en una fase gris
donde el lastre es denso,
y hay un paso vedado a la alegría.



Remonté otra ocasión
tomador de decisiones breves,
mudando tristes y lejanas torres
resguardé mi cansancio
de tu niñez lúcida.
Fuimos tenedores
de mejores corazones,
asoladores
de futuros nocturnos,
auto crueles.
Siendo ya,
vomitamos un amor muerto.


Cual será
la hora del lobo
contemplada en la cornisa,
adiestrada en un segundo fácil,
donde el caminante demora
una luz nocturna que abra la senda.
El matinal salobre
descansa sobre tu brillada piel,
insanos de movernos,
crónicos
por el haz nocturno,
duele la sonrisa plácida
y el ancho amanecer
de tu playa,
donde la perfección fue vaciada.


Martín Lafferranderie
(inéditos)