martes, 11 de septiembre de 2007

El procedimiento


Es interesante y valioso el proyecto de Selva Dipasquale con su blog "La infancia del procedimiento", que - con entusiasmo- una y otra vez vuelvo a visitar.

Los poetas "hablan", cuentan sobre su modo de hacer poesía, sobre lo espontáneo y sobre aquello que se produce de hecho o los rituales y la planificación a la hora de escribir. Y con todo eso se perfilan, se lee el lugar donde ubican la poesía y donde ellos mismos se posicionan al hacerla.

Uno los visualiza en la intimidad con la palabra. A mí, particularmente, me resulta conmovedor entrar en esa zona, atisbar y acercarme a los silencios, los movimientos del cuerpo, las formas de la escritura, los pasajes, los miedos.

Muchos poetas hablan de la poesía como una búsqueda donde hay algo que se produce sólo en la poesía misma y que a lo sumo se acompaña, se favorece, se aprende a reconocer en su inminencia.
Porque en la poesía está siempre presente la posibilidad de la dilución, de la pérdida. Y por tanto implica un aprender a escuchar, a dar espacio, y la intuición de, como describe Aulicino, saber si es el momento de "dejar todo e irse a la cama", o seguir.

Como en cada entrada hay además poemas del autor, es muy interesante el diálogo entre esos poemas y la visión de la poesía y del propio trabajo.

Por último, la selección de poetas/ poemas es delicada, cuidadosa, comprometida.

A modo de muestra, va aquí algo de lo que dicen dos poetas cuya poesía me atrae especialmente y cuya entrada en el blog de Selva me resulta atrapante:

Aulicino
"Me siento a escribir. Si la letra levanta vuelo, sigo. Me cuesta mantenerla en vilo. Pero no quiero dejar que pase el momento y escribo todo cuanto puedo en cada sentada. Después borro. Casi siempre sobra. Es poco lo que reemplazo. Se trata más bien de borrar. La poesía es lo que falta. Paradojalmente, se borra para obtenerlo".

y la intimidad con el mundo que se configura al escribir y cons us referentes...
"(...) juro que he visto muchas de las cosas que escribí, en la llamada vida real. Y en todo caso, Atila, Saladino, son personajes que conozco en carne y hueso".

y Wittner de quien me encanta como traduce ese "andar a tientas" que es escribir poesía y ese aislarse para encontrarse (con uno mismo, con los otros...)

"(...) Y otras veces, las mejores, así como se hace tinta la línea inicial dispara continuaciones; y entonces voy y vengo, tacho, releo, levanto la vista, miro por la ventana, me siento realmente encapsulada y escindida de lo que me rodea, aunque al mismo tiempo más integrada al mundo que nunca".

"Escribir escuchando música no puedo. Sería como escuchar dos músicas al mismo tiempo"

"El momento de trasladar el dibujito de mi letra en tinta al blanco y negro - aparentemente serio- del Word siempre me produce una sensación de ritual. Algo de exaltación, pero también de miedo: mirá si ahora se desvanece todo. Si no le veo sentido".



Cuadro: Hombre escribiendo en el estudio. Gerrit Dou. (1630-35)