martes, 21 de agosto de 2007

Un país extranjero

"Gato que caminaba solo" - Rudyard Kipling, 1902.


Poemas inéditos de Leonor Silvestri, del libro "Un país extranjero", escrito en Irlanda durante el 2006.

La pista

Patinando
abrazada al frío
puedo sentir
en el hielo
cada una y todas
las vidas que pudiera haber
tenido.

Are you a dancer?
Are you a figure skater?
Are you from Portugal?

En el frío recuerdo
patinar en línea.

No.
Quise ser gimnasta alguna vez.
No.
Tomé clases de danza.
No.
Hablo español.

Soy de
una ciudad
subtropical
allí no hay
nieve
no hay
ni invierno.

Bajo el frío
en mis pies
recuerdo.

¿Qué me queda
ahora
de todo eso
más que este hielo
infinito bajo mis pies y
esta cuchilla usada
una y mil veces
que no corta?


32 Henry Street

tomo mi desayuno irlandés
esta gélida mañana en Galway
trivial como la vida misma
que poco sentido aguarda
cereal tostadas manteca suave y espesa
una montaña nevada mi mente se desliza
bajo la mesa donde me figuro estaría tus piernas
sólidas, son un leño al cual me aferro
en el medio de las olas si se avecina una tormenta
invoco el recuerdo de un sándwich de pepino
en un parque más verde incluso que tus ojos
como si esa hazaña fuera posible
o la ventana que da a la pradera
en esa casa heredada de mano en mano
donde viven mis amigos y todavía habita
el espíritu de la abuela y todos
los que murieron ahí
ese paisaje mínimo que entra en mi puño cerrado
aunque es brevísimo como una celda
luego, otra ventana más y más allá su peral
cuyas ramas arrullan el aire, pájaros
no sé quienes son pero se me antojan gorriones
negros descienden al pasto para comer
algo que se oculta a mi mirar
ejercitan su equilibrio de trapecio pan y circo
desde los cables del teléfono
que a veces me concede la gracia
de regalarme tu voz del otro lado del mar
más amada por mi que ninguna otra lengua
yo los espío, el reflejo a contraluz no me delata.

Más allá de toda oscuridad

Hoy me declaro en huelga
de mí.

Hace meses que nadie me pregunta
con quién viniste
que edad tenés
donde vivís

No son esas cuestiones relevantes.

Hoy me siento a esperar
el fin de la semana.

No quiero asistir a mi rutina.
Falto, poneme ausente.

Escucho la música que vos
me regalaste y aguardo.

Me emociona fisgonear tus objetos mentales
y preguntarme si
acaso quisiste decir algo con lo que dijiste
las canciones tendrán acaso algún mensaje.

Tus elecciones me interpelan,
el corazón humano anda a tientas
en esta niebla, es un misterio,
un azar, habernos encontrado.

Cosas mías, me da ilusión divagar,
soy un espectro, entre lo que no existe.

Me voy acordando de cosas que quería
decirte, una cajita de música,
en una juguetería, corazón de madera.

Cuando el sol se pone,
la luz que reflectan mis ensoñaciones
es fría y blanca como los nudillos disgustados
de un puño hecho ovillo.

Cuando se pone el sol,
no puedo reconocer el mapa del cielo del norte,
bóveda nocturna de estrellas cóncavas,
noche invertida en donde me encuentro yo,
si trato de llegar hasta donde estás vos.

La luna no es una salida.
Arrastra de la cabellera
como oscuro crimen pasional
en absoluto silencio de tumba
a la marea, es una boca circular,
una mueca desesperada,
profético asombro
y miedo.

En ese intersticio sobrevivimos.

Leo un hermoso poema griego,
un viejo habla, se sabe perdido,
no tiene la fuerza de la juventud
de su criatura literaria.

Lo que me sostiene, no es, como en el poema,
noche y silencio. Lo que me sostiene
me interpela y me asiste mas allá de toda oscuridad.

Leonor Silvestri