martes, 28 de agosto de 2007

La palabra más cercana al silencio del mundo













Leyendo el ensayo de Marcelo Cohen: "En el extremo veloz de una mirada", (publicado como estudio preliminar a "La poesía era un bello país", de Jorge Aulicino), me detuve en esta frase:

"(...) la buena poesía se ha encargado de enseñarle (al amante de la poesía) que en el mundo humano es sólo por el verbo, cierto que cantado, como se puede salir del verbo hacia una luz que seguramente está desde antes"


Esa afirmación me recordó otras de Gelman, que aparecen entre sus "Notas al pie", en un artículo periodístico del cual no tengo la fuente y que dice:

"La poesía nace de la ruptura brutal que produce la primera palabra (...) Es la palabra más cercana al silencio del mundo"

"La poesía da forma al vacío para que éste sea posible"


Una luz "que está desde antes", dice Cohen.
El "silencio del mundo" y el "vacío", anota Gelman.
En cualquier caso un lugar primero e inaccesible en su estado puro, que sólo puede atisbarse desde el lenguaje poético. ¿Desde su intensidad detenida, su movimiento inmaterial?.

Según Gelman, la buena poesía haría lo que la "primer palabra": instaurar un lenguaje que, cada vez que se produce, da forma (renovada, original, novedosa) a lo pre-existente, realizándolo. Y, aún en su mediatización, acerca, actualiza, otorga entidad a lo original, a lo primero que estás más allá del lenguaje.
Lo devela en su existencia. Lo convoca en lo que es y lo que no es.

Según esboza Cohen, sólo por el verbo "cantado" (la poesía) se puede salir del verbo hacia esa luz primera.


Otras "notas al pie" de Gelman, en este artículo:

"La poesía es un movimiento hacia el otro, busca ocupar un espacio que en el Otro existe aunque no lo sepa".

"Cada poema muere en él, renace en el siguiente, y no se apaga su deseo de alcanzar un objeto desconocido, oscuro. Cada poema es una aventura erótica, enfrenta el tiempo con lo no sucedido todavía y construye una versión lujosa de la muerte"