"Luna y sol". Zabeliz . 2007.Un poema de Mercedes Araujo, del libro inédito "El cuerpo del rey":
Antonio y Cleopatra/ serpiente tigre
Abrazo trémulo en el lecho de los amantes
Serpiente del viejo Nilo arrastrado me deleito
yo Antonio en el dolor que me inflige
[anillos rojos negros blancos y amarillos]
Ser más Antonio el bravo general
ojos sin temple rendido, claman ríen
los buitres urracas, si alguno lo intentara
ser el pescado salinero atrapado en arpón
serpiente tigre serpiente ciega, por la noche
vestir sus atavíos ella se enfunda mi espada
es el fuelle y yo el delicado abanico
de la fogosa que llora
[el embrión es macho y hembra]
Cleopatra es Antonio, Antonio es Cleopatra
hacemos libaciones, cambiamos lugares
“romano, fuiste la mujer y yo el hombre,
te curvé en un lecho de oro regiamente
adornado”
[lengua que bifurca
corazón de tres cavidades]
miméticos el sol viril la luna coronada
comer luchar huir aparearse Cleopatra
¿Cómo se logra?
desenmarañarse arrancarse
destrozar la piel escurrirse de la sombra
¿Cómo se vuelve? cada uno a su especie
a su familia a su patria a su columna
vertebral
[los ofidios escamosos son simétricos
bilaterales dobles gemelos
imitadores]
¿será en la muerte? donde una nube
parece un dragón
una ciudad suspendida
una montaña de doble cima
balanceándose sobre nuestras cabezas.
Mercedes Araujo
Me gusta el lenguaje, que acompaña la idea de otro tiempo y facilita transportarse a él. Un lenguaje que podría generar distancia y sin embargo el poema resulta cercano.
Efectivo desde el ritmo, atractivo desde los cambios en la voz.
Lo más importante: conmueve. La universalidad de la pasión que transmite, la imposibilidad como circunstancia, la pregunta por el encuentro y la separación.
Se vale de elementos simbólicos con imágenes potentes, como esa mimetización entre la "luna coronada" y el "sol viril", o "el delicado abanico de la fogosa que llora".
Se vale de elementos simbólicos con imágenes potentes, como esa mimetización entre la "luna coronada" y el "sol viril", o "el delicado abanico de la fogosa que llora".
Sobre el final despliega melancolía: ¿cómo se vuelve?... a esa columna vertebral (insoslayable, imprescindible) que es el propio mundo y la propia historia, es la "patria" y la "especie": es toda identidad.
Queda la ilusión triste, incontrastable: otro tiempo, otro encuentro, coordenadas incorpóreas para el amor.
Queda la ilusión triste, incontrastable: otro tiempo, otro encuentro, coordenadas incorpóreas para el amor.
7 comentarios:
Gracias bella amiga por subir este poema y gracias especialmente por el comentario tan sensible y dispuesto.
Besos
Qué bien, qué bien...
Como diría el personaje de otro de sus poemas.
Aunque, nos enteramos el otro día ella y yo, en la poesía no hay personajes...
Dónde "se enteraron"? Qué bueno enterarse de cosas.
Dedé: qué lindos poemas. Cuando era chica quería ser siempre Cleopatra. Besos besos besos, uno por cada una de vosotras.
una belleza de poema
por tan universales,tan próximos:la pasión o el desencuentro.
y sin embargo propio y único en su mundo de época, en su lenguaje exquisito, en su modo de tocar y conmover.
habrá otro modo de amar que no sea antoniocleopatra, cleopatrantonio...?
besos chicuelas bellas...
Te vuelvo a dar gracias por acercarme a lo que escribe mi hermana. Qué increible ese poder que tiene con las imagenes! La fatalidad y el retorno. Gracias!!! Un besote
vos viste?, es una maestra
te mando muchos besos!!!!
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