martes, 31 de julio de 2007

Como un panal













Ay, Tarumba, tú ya conoces el deseo.

Te jala, te arrastra, te deshace.

Zumbas como un panal.

Te quiebras mil y mil veces.

Dejas de ver mujer en cuatro días

porque te gusta desear,

te gusta quemarte y revivirle,

te gusta pasarles la lengua de tus ojos a todas.

Tú, Tarumba, naciste en la saliva,

quién sabe en qué goma caliente naciste.

Te castigaron con darte sólo dos manos.

Salado Tarumba, tienes la piel como una boca

y no te cansas.

No vas a sacar nada.

Aunque llores, aunque te quedes quieto

como un buen muchacho.


Jaime Sabines

(Tarumba, fragm.)