domingo, 22 de julio de 2007

Andabas parturienta y olías a anís...













En tu viaje: sorteando empedrados, con la sonrisa intacta. Buscando seda con puntillas, temblando en recovecos.
Nosotras aquí, añorando tu luz de octubre, tu afirmarte en los costados, la sombra cálida de los sombreros.
Oceánica, punzante, regaladora: brindo por tu alegría (con tus chelitas) y te abrazo.


Andabas parturienta y olías a anís

cuando jugabas con tus piezas:

negras y blancas, sin términos

medios. Mirarte era mi oficio.

Papá trajo guayas desde Veracruz. Como si

besaras sus manos, con la

misma fruición, comías.

Rasparme las rodillas, a eso

reducía mi deseo.

Sin mirar atrás, algunos días dejo de

mirarte y saber que no estás es

como saber que debo preparar

la cena. Así llegamos al futuro.

Tú, tan inasible siempre. Yo, vagando

en la avidez por las cosas

ligeras.


Rocío González (México)

"Lunacero"